
Ucrania y Moldavia abren negociaciones de adhesión a la UE tras el fin del veto húngaro
La Unión Europea lanzó el primer bloque de conversaciones sobre principios fundamentales, un avance simbólico en medio de la guerra que exigirá años de reformas profundas.
La Unión Europea dio este lunes un paso histórico al iniciar formalmente las negociaciones de adhesión con Ucrania y Moldavia, con la apertura del primer bloque temático —denominado “Fundamentos”— durante una conferencia intergubernamental en Luxemburgo. El arranque fue posible después de que el nuevo gobierno de Hungría, encabezado por Péter Magyar, retirara el veto que su predecesor Viktor Orbán mantuvo durante años, tras alcanzar un acuerdo con Kiev sobre los derechos de la minoría magiar. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, enmarcaron el avance como una apuesta por “fortalecer la paz, la seguridad y la prosperidad” en el continente. Para Ucrania, el momento tuvo un valor casi fundacional: el viceprimer ministro Taras Kachka lo calificó de “un Rubicón, un hito decisivo”, mientras el presidente Volodímir Zelenski lo interpretó como un respaldo político y moral en plena ofensiva rusa. La madrugada previa, Rusia había lanzado uno de los ataques aéreos más masivos de los últimos meses, con 611 drones y 70 misiles, un recordatorio de la urgencia que impulsa a Kiev a buscar anclaje en las estructuras occidentales.
El llamado clúster de “Fundamentos” abarca los capítulos más sensibles del acervo comunitario: independencia judicial, derechos fundamentales, funcionamiento de las instituciones democráticas, reforma de la administración pública y criterios económicos. Por regla, este bloque se abre primero y se cierra último, lo que obliga a los candidatos a demostrar avances sustanciales en el núcleo duro de los valores europeos antes de concluir el proceso. Ucrania y Moldavia, que obtuvieron el estatus de candidatas en 2022, deberán adaptar su legislación a 35 capítulos repartidos en seis clústeres, un recorrido que, según recordó el ministro de Exteriores polaco, Radosław Sikorski, tomó a Varsovia siete años solo en las tratativas técnicas. Desde Bruselas se insiste en que la ampliación es una inversión geopolítica de largo plazo para estabilizar la vecindad oriental, mientras que en Kiev y Chisinau la membresía se percibe como la principal garantía de seguridad disponible, sobre todo cuando el ingreso en la OTAN no figura en la mesa de negociación y las conversaciones de paz lideradas por Estados Unidos avanzan con dificultad.
El desbloqueo húngaro fue determinante. Budapest había frenado cualquier avance sustancial exigiendo salvaguardas para la comunidad húngara en Ucrania. El relevo en el poder tras las elecciones permitió a Magyar cerrar un entendimiento con Zelenski y levantar las reservas, aunque el propio primer ministro advirtió que el camino será tan prolongado como el de Montenegro, candidato desde 2012 y aún sin fecha de ingreso. Analistas en Moscú interpretan la apertura de negociaciones como una confirmación de la deriva occidental de Kiev y un obstáculo adicional para cualquier arreglo negociado del conflicto. En contraste, observadores latinoamericanos ven en el proceso un eco de los dilemas de integración regional: la tensión entre soberanía, reformas internas y la paciencia política necesaria para consolidar bloques supranacionales.
A pesar de la complejidad, la Comisión Europea ha elogiado repetidamente la capacidad de Ucrania para avanzar en reformas mientras sostiene el esfuerzo bélico. Kiev confía en abrir los cinco clústeres restantes antes de que termine julio, aunque la experiencia de otras ampliaciones sugiere que el calendario será más pausado. Moldavia, por su parte, libra su propia batalla contra la influencia rusa y ve en la integración europea un escudo institucional. El inicio de las conversaciones no es un final, sino la primera página de un capítulo que pondrá a prueba tanto la resiliencia de los candidatos como la cohesión interna de los Veintisiete. En un momento de incertidumbre global, la UE apuesta por anclar a sus vecinos orientales en un espacio de reglas compartidas, mientras los tambores de guerra siguen sonando en el Dniéper.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
2 grupos editoriales · 8 idiomas
Un día histórico para Ucrania. Tras el bloqueo de Hungría, por fin comienzan las negociaciones formales. Suecia presiona para abrir rápidamente todos los capítulos, considerando la adhesión vital para el futuro de Europa.
El inicio de las conversaciones es un paso simbólico, pero nadie sabe cuándo – o si – Ucrania y Moldavia entrarán realmente. El proceso podría prolongarse indefinidamente, exigiendo reformas masivas y la adaptación a todas las normas de la UE.
Artículos relacionados
Ocho tripulantes mueren al estrellarse un bombardero B-52 en California
14 idiomas · 63 medios
DeportesSorpresa mundial: debutantes frenan a los gigantes y agitan los grupos H y G
7 idiomas · 34 medios
Ley y RegulaciónNewsom acusa a Trump de ordenar una investigación política contra él y su esposa
8 idiomas · 26 medios