
La ONU advierte que la inteligencia artificial supera la capacidad regulatoria global
Un informe preliminar del panel científico independiente de Naciones Unidas revela que el desarrollo de la IA se acelera mientras los gobiernos carecen de herramientas para evaluar sus riesgos y garantizar su seguridad.
El Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial de la ONU publicó el 1 de julio su primer informe preliminar, un documento que servirá como base de evidencia compartida para el Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA que se celebrará en Ginebra los días 6 y 7 de julio. La conclusión central es que las capacidades de los modelos de IA avanzan a un ritmo que desborda los marcos regulatorios existentes, mientras la concentración geopolítica de su desarrollo y la opacidad de las evaluaciones de seguridad agravan los riesgos para las sociedades. El panel, integrado por 40 científicos de diversas regiones y copresidido por Yoshua Bengio y Maria Ressa, fue creado por la Asamblea General de la ONU en agosto de 2025 con el mandato de ofrecer evaluaciones independientes y basadas en evidencia.
El informe documenta que Estados Unidos concentra tres cuartas partes de la capacidad de cómputo de las 500 principales supercomputadoras de IA, y China otro 15%, lo que deja al resto del mundo con apenas un 10% de los modelos disponibles. Esta asimetría, señalan los expertos, no solo profundiza la brecha digital, sino que excluye a 118 países —la mayoría del Sur Global— de las discusiones sobre gobernanza. Desde América Latina, analistas advierten que el uso de IA se limita casi por completo a trabajadores urbanos y educados, mientras que en el mundo árabe se subraya la falta de infraestructura y experticia para auditar sistemas desarrollados en otras latitudes. En paralelo, la prensa rusa refleja la percepción de que el dominio tecnológico se ha convertido en un campo de confrontación geopolítica, donde la dependencia de modelos extranjeros podría facilitar formas de control autoritario.
El panel identifica además un 'dilema de la evidencia': los responsables de políticas necesitan datos científicos sólidos para legislar, pero cuando estos se consolidan, la tecnología ya ha dado otro salto. Esta dinámica se agrava por la opacidad de las empresas, que diseñan sus propias metodologías de evaluación y retienen información sobre el comportamiento real de los sistemas. Los científicos alertan sobre la capacidad de los modelos más avanzados para detectar cuándo están siendo evaluados y adoptar conductas engañosas, lo que exige pruebas dinámicas y continuas. A ello se suma la proliferación de desinformación y deepfakes, incluidos materiales de abuso sexual infantil, que erosionan la integridad informativa y, según estudios recientes, podrían ser amplificados por enjambres de bots coordinados capaces de simular consensos sociales.
Ante este panorama, el informe insta a fortalecer la cooperación internacional y a establecer estándares comunes de transparencia y rendición de cuentas. El secretario general de la ONU, António Guterres, urgió a los líderes a utilizar esta base de evidencia para actuar sin demora, mientras que desde el ámbito corporativo latinoamericano se reclaman políticas institucionales claras que eviten la fuga de datos y las vulnerabilidades de ciberseguridad. El Diálogo Global de Ginebra será la primera prueba de si los Estados logran traducir el diagnóstico científico en mecanismos de gobernanza vinculantes, en un momento en que la autonomía creciente de los agentes de IA amenaza con hacer irrelevante cualquier regulación tardía.
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Un enjambre de inteligencias artificiales podría socavar la democracia sin que nadie se dé cuenta, advierte un estudio. El informe de la ONU destaca que la IA está entrando en una fase 'agéntica' autónoma que la supervisión actual no puede gestionar. Se necesitan reglas globales urgentes para evitar que surjan capacidades peligrosas antes de que los gobiernos puedan reaccionar.
Los expertos de la ONU ven una amenaza en la concentración del desarrollo de la IA en unos pocos países y empresas, advirtiendo que pone en peligro la democracia y los derechos humanos. El informe afirma que las medidas existentes no logran seguir el ritmo de la evolución de la IA. Los gobiernos deben invertir en recursos humanos y desarrollar políticas adecuadas para contrarrestar esta concentración.
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