
Juneteenth: la celebración que nació con retraso y hoy resiste los embates del olvido
Entre el júbilo de los festivales y la fatiga de una comunidad que aún exige reparaciones, el feriado federal que conmemora el fin de la esclavitud en Estados Unidos cumple cinco años de reconocimiento oficial en un clima de tensiones políticas.
En 2021, una anciana de 94 años atravesó el Ala Este de la Casa Blanca —hoy reducida a escombros por una remodelación faraónica— para recibir el abrazo de un presidente. Opal Lee, la activista de Texas que durante décadas caminó incansablemente para que el Juneteenth fuera feriado nacional, escuchó a Joe Biden pronunciar las palabras que condensaban el espíritu de la jornada: “Las grandes naciones no ignoran sus momentos más dolorosos. Los abrazan”. Era la culminación de una lucha que había comenzado mucho antes, el 19 de junio de 1865, cuando el general Gordon Granger leyó en Galveston la Orden General Número 3 y los últimos esclavizados de la Confederación supieron que eran libres, dos años y medio después de la Proclamación de Emancipación de Lincoln.
Desde entonces, el Juneteenth —contracción de ‘June’ y ‘nineteenth’— se celebró en las comunidades negras con cocinas al aire libre, reuniones familiares y el color rojo como protagonista: costillas a la barbacoa, sandía, pastel de terciopelo rojo, bebidas carmesí. Ese pigmento, explican historiadores, simboliza la sangre derramada por los ancestros esclavizados. La fecha, conocida también como Día de la Libertad o de la Emancipación, fue reconocida oficialmente por Texas en 1980 y, tras las protestas por los asesinatos de George Floyd y Breonna Taylor, el Congreso la elevó a feriado federal en 2021. Hoy, los mercados bursátiles cierran, las oficinas de correos suspenden sus servicios y los grandes bancos echan la persiana, pero la mayoría de los comercios minoristas y cadenas de restaurantes permanecen abiertos, reflejando una integración aún ambivalente en el calendario nacional.
Esa ambivalencia se ha agudizado en el actual clima político. Analistas en Washington observan que la fatiga negra —el agotamiento colectivo por el racismo sistémico que describe la académica Mary-Frances Winters— se ha intensificado tras el reciente fallo de la Corte Suprema que debilita la Ley de Derecho al Voto de 1965. Mientras, desde la prensa europea se ha interpretado como un gesto de desplazamiento simbólico la decisión del presidente Donald Trump de ofrecer entrada gratuita a los parques nacionales el 14 de junio, Día de la Bandera y coincidente con su cumpleaños, y cancelar ese beneficio justamente en Juneteenth. A ello se suma, según voces críticas recogidas en medios estadounidenses, una serie de acciones ejecutivas que recortan programas de diversidad y minimizan la enseñanza de la historia afroamericana. En este contexto, el llamado a las reparaciones —encarnado en el proyecto de ley H.R. 40, que la difunta congresista Sheila Jackson Lee impulsó como pieza complementaria al feriado— resuena con fuerza: sin justicia reparadora, advierten activistas, el Juneteenth corre el riesgo de convertirse en un símbolo vacío.
A pesar de las tensiones, el tercer fin de semana de junio despliega un mosaico de celebraciones que desbordan lo puramente reivindicativo. En Chicago, 33 equipos compiten con barcos dragón en el río; en Filadelfia, globos aerostáticos se elevan sobre los prados del condado de Chester; en Boston, el Festival Internacional de Cine de Roxbury proyecta obras de realizadores de color. El Servicio de Parques Nacionales, por primera vez desde la designación federal, abre gratuitamente todos sus sitios. Son expresiones de un feriado que, como recuerda la periodista Nikole Hannah-Jones, no nació para beneficio exclusivo de una comunidad: la visión negra de una democracia multirracial allanó el camino a los movimientos de mujeres, inmigrantes, personas con discapacidad y colectivos queer. En ese espíritu, el Juneteenth pertenece a cualquiera que abrace el derecho de todos a vivir sin opresión. Sobre los campos de Pensilvania, los globos ascienden como un recordatorio de que la libertad, una vez proclamada, siempre busca ganar altura.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Juneteenth, una fiesta de liberación celebrada por los afroamericanos durante más de un siglo, se convirtió en feriado federal recién en 2021. Sin embargo, su significado está ahora amenazado por los ataques de la era Trump, que buscan menospreciar la historia negra y bloquear las reparaciones, convirtiendo un día de emancipación en un nuevo campo de batalla político.
Mientras los estadounidenses se preguntan si el Juneteenth seguirá celebrándose, Trump intenta marginar este día de recuerdo de la esclavitud. Con su afirmación de haber hecho la festividad 'muy famosa', el expresidente busca eclipsar una conmemoración que existía mucho antes de su atención, generando escepticismo sobre un compromiso genuino con la emancipación.
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