
Israel insiste en mantener su zona de seguridad en el sur del Líbano en vísperas de las negociaciones en Washington
Netanyahu insiste en la permanencia militar israelí en el sur del Líbano mientras se exploran gestos simbólicos, en un frágil alto el fuego y con negociaciones paralelas entre Washington y Teherán.
En la antesala de las conversaciones que comienzan este martes en Washington bajo mediación estadounidense, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el ministro de Defensa, Israel Katz, y el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, emitieron un comunicado conjunto en el que reafirman que las tropas israelíes permanecerán en la denominada “zona de seguridad” del sur del Líbano y gozan de “libertad de acción total” para neutralizar amenazas. La declaración se produce tras dos días de relativa calma en el frente, aunque persisten reportes de intercambios esporádicos de fuego, y mientras fuentes israelíes filtran a medios internacionales que el gabinete estudia retiradas “simbólicas” de algunas posiciones como gesto hacia Beirut.
Desde la óptica de Jerusalén, la presencia militar más allá de la llamada Línea Amarilla —que demarcaba las zonas de control tras el alto el fuego de abril— responde a una evaluación de seguridad que no puede sustentarse únicamente en compromisos diplomáticos. El ministro de Exteriores, Gideon Sa’ar, subrayó que Israel no tiene ambiciones territoriales en Líbano, pero no expondrá a sus ciudadanos a ataques de Hezbolá ni a infiltraciones. Sin embargo, filtraciones recogidas por medios israelíes y estadounidenses revelan que el mando militar ha impartido nuevas órdenes que restringen las operaciones a acciones defensivas, prohíben disparos de advertencia contra civiles que intentan regresar a sus aldeas y exigen autorización de oficiales superiores para demoliciones de infraestructura, lo que introduce matices operativos a la retórica de libertad de acción.
Washington, por su parte, impulsa un enfoque que busca separar la vía libanesa de las negociaciones paralelas con Irán que se desarrollan en Suiza con Catar y Pakistán como intermediarios. El vicepresidente J. D. Vance confirmó la creación de un mecanismo para supervisar el cese de hostilidades y avanzar hacia el desarme de Hezbolá, al tiempo que instó a Teherán a “frenar” a sus aliados. El presidente Donald Trump exigió públicamente a Irán que contenga a sus fuerzas subsidiarias en Líbano y ha presentado el memorando de entendimiento firmado el 18 de junio como un “acuerdo integral” que traería paz a toda la región, incluido el frente israelí-libanés.
Analistas en Oriente Medio advierten de una brecha entre las prioridades de Washington —centradas en evitar una escalada regional, reabrir el estrecho de Ormuz y asegurar un éxito diplomático— y la exigencia israelí de una reducción tangible de la amenaza de Hezbolá antes de cualquier repliegue. El memorando con Irán no incluye un mecanismo explícito para el desarme del grupo chií ni garantías contra la reanudación de ataques al norte de Israel, una carencia señalada por editoriales de la prensa israelí. En paralelo, fuentes libanesas e israelíes mencionan la posibilidad de que el ejército libanés asuma el control del complejo de túneles de Hezbolá en Kfar Tebnit como prueba de su capacidad y disposición para actuar contra la milicia.
El expediente se encuentra en un punto de intersección de múltiples carriles diplomáticos: el gabinete de seguridad israelí tiene previsto reunirse el jueves para evaluar los dosieres de Irán y Líbano; las delegaciones de Israel y Líbano inician hoy tres días de contactos en Washington; y el mecanismo de distensión acordado entre Estados Unidos, Irán, Catar, Pakistán y el propio Líbano comienza a perfilarse como el foro donde se verificará el cumplimiento del cese de operaciones militares. La fragilidad del alto el fuego, violado en varias ocasiones desde su entrada en vigor, mantiene la situación en un equilibrio precario mientras las capitales implicadas miden el alcance real de los compromisos adquiridos.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Israel insiste en mantener sus tropas en el sur del Líbano, calificándolo de zona de seguridad, y concede al ejército plena libertad de acción sin restricciones. Anunciada en vísperas de negociaciones, esta postura se interpreta como un rechazo a los gestos diplomáticos y una perpetuación de la ocupación.
Israel enfrenta amenazas continuas de Hezbolá, como lo demuestra un ataque mortal contra sus soldados. La zona de amortiguación en el sur del Líbano y la plena libertad de acción militar son esenciales para la seguridad. Aunque se están considerando retiradas simbólicas para las conversaciones de Washington, la prioridad absoluta sigue siendo la protección de las vidas israelíes, sin un calendario de retirada.
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