
Irán suspende por 60 días los peajes en el estrecho de Ormuz tras el memorando con Estados Unidos
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional asume los costos de tránsito de buques comerciales mientras persisten voces internas que reivindican la confrontación y se vincula el giro diplomático con el debate sobre las libertades sociales.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán anunció este jueves que, durante un período de sesenta días, no se cobrará tasa alguna a los buques comerciales que atraviesen el estratégico estrecho de Ormuz, y que será el propio Gobierno iraní quien sufrague esos costos. La decisión, difundida por medios oficiales y recogida por cadenas árabes como Al‑Manar, se enmarca en la aplicación del punto 5 del denominado “Memorando de Entendimiento de Islamabad”, un acuerdo alcanzado recientemente con Estados Unidos que busca rebajar la tensión en una de las rutas marítimas más sensibles del comercio global. Según el comunicado, la Autoridad de Gestión de la Vía Navegable del Golfo Pérsico (PGSA.ir) será la encargada de tramitar con celeridad las solicitudes de paso, y se exigirá a los navíos respetar las rutas y horarios asignados para garantizar la seguridad, mientras continúan las labores de remoción de minas en el canal.
El entendimiento de Islamabad representa un giro diplomático de gran calado tras casi medio siglo de hostilidad abierta entre Teherán y Washington. Analistas en Oriente Medio subrayan que la exención temporal de peajes no es solo una medida técnica, sino un gesto de distensión que podría facilitar un aumento gradual del tráfico marítimo y reducir la prima de riesgo que pesa sobre el transporte de hidrocarburos. Sin embargo, la misma longevidad del conflicto —47 años— ha generado una profunda desconfianza. Medios iraníes como Iran International recuerdan que la enemistad oficial con Estados Unidos nació en los primeros años tras la revolución de 1979, al igual que la imposición del hiyab obligatorio, y que ambos pilares del sistema se tambalean hoy de forma simultánea. Para una generación entera de iraníes que no ha conocido relaciones normales con Occidente, la posibilidad de un deshielo despierta tanto esperanza como escepticismo.
Ese escepticismo encuentra eco en sectores duros del régimen. El influyente editorialista Hossein Shariatmadari, citado por la misma publicación, advirtió que, ejerciendo soberanía sobre el estrecho, Irán podría “confiscar los bienes de Estados Unidos y sus aliados”, y amenazó con disparar misiles de 2.500 kilómetros con ojivas pesadas hacia el estrecho de Bab el‑Mandeb en respuesta a cualquier bloqueo naval estadounidense. Estas declaraciones evidencian la pugna interna entre quienes apuestan por la negociación y quienes consideran que la presión militar sigue siendo la herramienta principal. Observadores europeos interpretan esa dualidad como una señal de que el memorando de Islamabad es, por ahora, un frágil compás de espera.
Desde una óptica latinoamericana, el episodio ilustra cómo las grandes potencias regionales utilizan las vías marítimas como moneda de cambio en negociaciones más amplias. La gratuidad temporal del paso por Ormuz recuerda a las treguas arancelarias que periódicamente se ensayan en otras latitudes, y analistas en Ciudad de México apuntan que el verdadero test será si, transcurridos los sesenta días, se consolida un mecanismo permanente de tránsito seguro o si las facciones más radicales logran imponer nuevamente una lógica de confrontación. Mientras tanto, la paradoja iraní queda al desnudo: el régimen se muestra dispuesto a pactar con el “Gran Satán” en materia de seguridad marítima, pero mantiene intacta la coerción sobre el cuerpo de las mujeres, como si la distensión exterior y la represión interior respondieran a velocidades históricas distintas.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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La prensa del Golfo árabe informa que Irán ha anunciado una exención de tarifas por 60 días para los buques que transitan por el estrecho de Ormuz, con los costos cubiertos por el gobierno, en virtud del acuerdo de Islamabad con Estados Unidos. Señala que el organismo iraní creado durante la guerra para imponer el cumplimiento de las normas gestionará ahora el tráfico, y que Irán también está retirando minas de la vía fluvial, subrayando el contexto de seguridad y las circunstancias especiales.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán anunció que, en aplicación del memorando de Islamabad, no se cobrarán tarifas a los buques comerciales que atraviesen el estrecho de Ormuz durante 60 días, y el gobierno asumirá los costos. Los buques deben presentar solicitudes a la Autoridad de Vías Navegables del Golfo Pérsico, a la que se ha ordenado responder con rapidez, lo que refleja el compromiso de Irán de facilitar el paso marítimo y honrar el acuerdo.
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