
Irán descarta negociar sus misiles balísticos pese al memorando de entendimiento con Estados Unidos
El presidente Pezeshkian afirmó en Islamabad que la capacidad defensiva es innegociable, mientras persisten las contradicciones sobre las inspecciones nucleares.
La declaración del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, durante su visita oficial a Pakistán, fijó una línea roja inequívoca: el programa de misiles balísticos de la República Islámica no forma parte del reciente memorando de entendimiento con Washington y nunca será objeto de negociación. La afirmación se produjo días después de que la Casa Blanca publicara el texto íntegro del acuerdo de 14 puntos, el cual, en efecto, omite cualquier mención a restricciones sobre vectores balísticos. El único compromiso explícito en materia armamentística que recoge el documento es la obligación de Teherán de no “adquirir o desarrollar armas nucleares”. La intervención del mandatario persa despeja así la ambigüedad sobre uno de los expedientes más sensibles y pone de manifiesto la distancia narrativa que persiste entre ambas capitales.
Desde Teherán, el programa de misiles es presentado como un pilar disuasorio irrenunciable. Pezeshkian argumentó que, sin esos sistemas, Irán habría corrido la suerte de Gaza ante una acción conjunta de Israel y Estados Unidos. En Islamabad, el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, respaldó esa lectura al confirmar que el memorando “no contiene ninguna referencia a los misiles balísticos” y denunció lo que calificó como un doble rasero de quienes poseen ese tipo de armamento pero pretenden negárselo a Irán. Desde Washington, en cambio, el presidente Donald Trump ha modulado su postura: tras haber erigido la limitación del arsenal iraní en justificación central de la presión militar, afirmó en la cumbre del G7 que “los misiles no son el problema”. No obstante, la sintonía es solo aparente, pues Trump insiste en que Irán ya aceptó inspecciones del OIEA, extremo que fuentes iraníes niegan categóricamente, introduciendo un nuevo foco de incertidumbre.
El memorando ya ha generado efectos tangibles. Según la Organización Marítima Internacional, la reapertura del estrecho de Ormuz —vital para el tránsito global de crudo— permitió evacuar a más de 11.000 marinos varados y estabilizó el tráfico naviero. El texto también alivia ciertas restricciones financieras sobre Irán y establece un marco para futuras conversaciones técnicas sobre el expediente nuclear. Analistas en capitales europeas observan que la exclusión de los misiles del acuerdo refleja una concesión pragmática de Washington para asegurar la desescalada y el alto el fuego, pero deja sin resolver una demanda histórica de Israel y de algunos Estados del Golfo. El programa balístico iraní, desarrollado desde la guerra con Irak en los años ochenta para compensar carencias en defensa aérea, es percibido en Tel Aviv como una amenaza existencial, y su ausencia del texto puede alimentar el escepticismo en esos círculos.
En el plano regional, la diplomacia estadounidense intenta compartimentar los procesos. El secretario de Estado, Marco Rubio, subrayó durante su gira por el Golfo que las negociaciones entre Israel y Líbano son independientes del entendimiento con Irán, pese a que Teherán insiste en su interconexión. La presidencia libanesa reveló que Washington estudia un mecanismo tripartito con Beirut y Teherán para apuntalar el alto el fuego en el sur del Líbano, mientras el embajador israelí en Estados Unidos advirtió sobre un posible “descarrilamiento” de las conversaciones bilaterales y Hezbolá denunció violaciones de la tregua. El dossier de los misiles, aunque ausente del texto firmado, permanece como un punto de fricción latente que podría reactivarse en las próximas rondas técnicas, en un escenario donde las posiciones públicas de las partes se mantienen, por ahora, irreconciliables.
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El presidente iraní advirtió que sin sus misiles defensivos, Irán habría sido arrasado como Gaza por Israel y Estados Unidos. Subrayó que Teherán nunca negociará sus capacidades defensivas bajo ninguna circunstancia. La declaración enmarca el programa de misiles como una necesidad existencial frente a adversarios despiadados.
El presidente iraní afirmó que el programa de misiles no forma parte del memorando de entendimiento con Estados Unidos y nunca lo será. Defendió el programa como pilar fundamental de la defensa nacional, alegando que sin él, Israel y EE.UU. habrían destruido Irán. El informe presenta las declaraciones de manera factual, sin juicio editorial explícito.
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