
Irak agita a la OPEP con una amenaza velada de salida mientras la guerra hunde sus exportaciones
Bagdad advierte que “considerará todas las opciones” si no se eleva sustancialmente su cuota, aunque el Gobierno matiza que no hay una decisión oficial de abandonar el cártel.
Un alto funcionario del Ministerio de Petróleo iraquí declaró el jueves a Reuters que el país se verá “obligado a considerar todas las opciones disponibles” si la OPEP no incrementa de forma significativa su cuota de producción. La advertencia, que fuentes cercanas al Gobierno confirman que incluye la posibilidad de abandonar la organización, provocó una breve ampliación de las pérdidas del crudo, que cayó por debajo de los 73 dólares por barril. La amenaza, aunque matizada horas después por un desmentido oficial, introduce una nueva fractura en un cártel que ya sufrió en mayo la salida de los Emiratos Árabes Unidos.
El trasfondo inmediato es una crisis financiera asfixiante. La guerra en Irán ha paralizado de facto el tránsito por el estrecho de Ormuz, por donde circulaba la mayor parte del crudo iraquí. Según datos de la OPEP, la producción de Irak se desplomó de casi 4,2 millones de barriles diarios en febrero a 1,48 millones en mayo, mientras los ingresos por exportación cayeron más del 97 % respecto a los niveles previos al conflicto. Con el petróleo representando más del 90 % de los ingresos presupuestarios, Bagdad considera que un aumento sustancial de su cupo —fijado en 4,378 millones de barriles diarios para julio— es la única vía para estabilizar sus finanzas y financiar la reconstrucción de infraestructuras dañadas por ataques con drones.
Desde la óptica de Bagdad, la exigencia se apoya en un argumento técnico y político: la OPEP+ ya ha iniciado una revisión sistemática de las capacidades de producción sostenibles de sus 19 miembros, con vistas a fijar las cuotas de 2027. Irak reclama que esa reevaluación reconozca su potencial real y las circunstancias excepcionales de cuatro décadas de guerras, sanciones y sabotajes. Sin embargo, el portavoz de la petrolera estatal Somo descartó cualquier intención inmediata de ruptura y subrayó que la permanencia en la OPEP es “necesaria para limitar la volatilidad de los precios”. El primer ministro Ali al-Zaidi, por su parte, ha reiterado que la prioridad es restaurar la capacidad exportadora plena y elevar la producción a siete millones de barriles diarios en los próximos años.
En las capitales del Golfo y en Moscú, las señales se leen con cautela. Analistas en Riad recuerdan que Irak ya incumplió repetidamente sus cuotas en el pasado mientras expandía capacidad con ayuda de compañías occidentales, y que la salida de Abu Dabi en abril debilitó la cohesión del grupo. Fuentes de la industria rusa, en cambio, minimizan el desafío y apuntan a que un “pequeño aumento” de la cuota iraquí podría desactivar la crisis. La OPEP+ acordó en junio un incremento global de 188.000 barriles diarios a partir de julio, de los cuales solo 26.000 correspondieron a Irak, una cifra que Bagdad considera insuficiente.
El próximo hito fáctico será la conclusión de la auditoría independiente de capacidades que la OPEP+ encargó a una consultora internacional, cuyos resultados servirán de base para las cuotas de 2027. Mientras tanto, la reapertura gradual del estrecho de Ormuz, contemplada en el memorando de entendimiento entre Washington y Teherán, determinará si Irak puede recuperar sus volúmenes de exportación y aliviar la presión negociadora sin necesidad de forzar una decisión sobre su permanencia en la organización que fundó en Bagdad en 1960.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Fuentes iraquíes plantearon la posibilidad de abandonar la OPEP si no se aumentan las cuotas de producción, alegando una grave crisis financiera vinculada al conflicto en Irán. El ministerio de Petróleo desmintió rápidamente cualquier plan de salida inmediata y reafirmó su compromiso con la organización. Las señales contradictorias se interpretan como una táctica de negociación para conseguir una cuota mayor.
Irak amenazó con abandonar la OPEP si no se le concede un aumento sustancial de la cuota de producción, un golpe más para el cártel tras la salida de los Emiratos Árabes Unidos. Horas después, el ministerio de Petróleo se retractó, afirmando que no hay planes de salida, pero el episodio subraya la creciente frustración interna. La advertencia se considera una táctica de presión en medio de los graves problemas financieros de Bagdad.
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