
Hezbolá tacha de 'humillante' el acuerdo marco entre Líbano e Israel y promete continuar la resistencia armada
El líder del grupo chií, Naim Qassem, declaró nulo el pacto firmado en Washington que condiciona la retirada israelí al desarme de la milicia, mientras un nuevo ataque con dron israelí sacude el sur del Líbano.
La firma el viernes en Washington de un acuerdo marco tripartito entre Líbano, Israel y Estados Unidos para sentar las bases de una paz duradera fue recibida el sábado con el rechazo frontal de Hezbolá y un ataque israelí con dron en la localidad meridional de Nabatieh al Fawqa que causó al menos un muerto. El líder del movimiento chií, Naim Qassem, calificó el pacto de «humillante, vergonzoso y una renuncia a la soberanía», lo declaró «nulo y sin efecto» y exigió que se aplique en su lugar el memorando de entendimiento firmado días antes entre Estados Unidos e Irán, que, según su interpretación, garantiza la integridad territorial libanesa y exige la retirada incondicional israelí. Desde Jerusalén, el primer ministro Benjamin Netanyahu replicó que las tropas israelíes permanecerán en la franja de seguridad del sur del Líbano «hasta que Hezbolá se desarme» y calificó el acuerdo de «histórico» y de «un golpe a Irán y a Hezbolá».
El texto del acuerdo, divulgado por el Departamento de Estado, establece un proceso recíproco y gradual: las Fuerzas Armadas Libanesas asumirán el control efectivo de «zonas piloto» —dos iniciales ya acordadas— una vez que se verifique el desarme de los grupos armados no estatales y el desmantelamiento de su infraestructura, lo que permitiría el redespliegue progresivo de las Fuerzas de Defensa de Israel. El documento incluye un anexo de seguridad no hecho público y prevé un grupo de trabajo militar facilitado por Washington, además de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria y 30 millones para reembolsar al ejército libanés. Para el Gobierno libanés, el pacto constituye «un primer paso hacia la restauración de la soberanía»; para Hezbolá, en cambio, vincular la retirada israelí al desarme supone «una propuesta muy peligrosa que traspasa todas las líneas rojas» y legitima la ocupación.
La viabilidad del acuerdo queda en entredicho por la negativa de Hezbolá a entregar las armas y por la continuidad de las hostilidades sobre el terreno. El ataque con dron del sábado, que según el ejército israelí iba dirigido contra un individuo que representaba una amenaza para sus fuerzas, se produjo horas después de que la aviación israelí matara a siete supuestos operativos del grupo cerca de la zona de seguridad. El conflicto se desencadenó el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó cohetes contra Israel en represalia por la muerte del líder supremo iraní en bombardeos estadounidenses e israelíes, y ha causado más de 4.200 muertos en Líbano y más de un millón de desplazados. Una tregua anterior, anunciada el 17 de abril, nunca llegó a aplicarse plenamente, y la nueva distensión, vinculada al memorando entre Washington y Teherán, ha reducido la intensidad de los combates sin detenerlos.
Desde la óptica de las capitales árabes del Golfo, los Emiratos Árabes Unidos saludaron el acuerdo como «un paso positivo» para restaurar la autoridad estatal en Líbano, mientras que la Unión Europea lo consideró «crucial para evitar una escalada». En el plano interno libanés, el presidente del Parlamento, Nabih Berri, aliado de Hezbolá, llamó a evitar la «discordia civil», y el diputado del grupo Hasan Fadlallah advirtió de que aplicar el pacto podría conducir a una guerra civil. Analistas en Beirut señalan que la implementación dependerá en gran medida de la posición de Irán, que ha utilizado el frente libanés como moneda de cambio en sus negociaciones con Estados Unidos y que insiste en que cualquier acuerdo para poner fin a la guerra regional debe incluir al Líbano. El dossier queda abierto con la puesta en marcha del grupo de trabajo militar y la expectativa de que se definan los detalles del anexo de seguridad, mientras Hezbolá mantiene su promesa de continuar la resistencia armada y el ejército israelí se prepara para una estancia prolongada en la franja de seguridad.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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El líder de Hezbolá denuncia el acuerdo marco entre Estados Unidos, Israel y Líbano como un grave paso en falso que entrega la soberanía y legitima la ocupación. El grupo considera el acuerdo nulo y exige en su lugar la aplicación del memorando de entendimiento iraní-estadounidense, acusando a Beirut de socavar los intereses nacionales.
El jefe de Hezbolá rechaza el acuerdo Israel-Líbano y exige la retirada total de las fuerzas israelíes, señal de que el grupo no se desarmará. La declaración se interpreta como una amenaza al frágil proceso diplomático y un rechazo a la normalización, lo que aumenta las preocupaciones de seguridad.
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