
Flujo errático en Ormuz: Washington reporta 20 millones de barriles diarios, pero la normalización sigue lejana
La reapertura parcial del estrecho tras el memorando entre EE.UU. e Irán alivia los precios del crudo, aunque el tránsito marítimo sigue condicionado por minas, mensajes contradictorios y una seguridad volátil.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó el miércoles que en las últimas 24 horas atravesaron el estrecho de Ormuz 72 buques con unos 20 millones de barriles de crudo, un volumen equiparable a una quinta parte del consumo mundial diario y similar al registrado antes del conflicto. La noticia, junto con la percepción de una distensión temporal entre Washington y Teherán, empujó los precios del petróleo a mínimos no vistos desde febrero, con el barril de referencia por debajo de los 70 dólares.
Sin embargo, la reanudación del tráfico dista de ser lineal. El memorando de entendimiento firmado a mediados de junio permitió la salida de buques retenidos durante más de tres meses, pero apenas 24 horas después del anuncio, Irán declaró el cierre del paso en represalia por los bombardeos israelíes en Líbano, para luego retractarse. Datos de firmas de inteligencia marítima como Kpler y Windward reflejan esa volatilidad: el domingo los tránsitos cayeron a 12 buques, frente a los 21 del sábado, y el perfil del tráfico —dominado por buques iraníes o que navegan en modo oscuro— recordaba más al bloqueo que a un estrecho abierto. Aunque desde el 15 de junio el promedio diario ronda los 22 cruces, la cifra está lejos de los 120 buques que transitaban en tiempos de paz.
Desde Washington se insiste en que el flujo se mantendrá incluso si el acuerdo no prospera y en que Irán ha perdido la capacidad de cerrar el estrecho, su principal baza de presión. No obstante, navieras y aseguradoras consultadas en Europa y Asia describen un entorno de riesgo que cambia “hora a hora”. La Organización Marítima Internacional (IMO) aprobó nuevas rutas —una pegada a la costa omaní y otra en aguas iraníes— para evacuar a los 11.000 marinos aún atrapados en el Golfo, mientras los grandes petroleros evitan el canal principal por temor a las minas y optan por trayectos con escolta militar. El levantamiento temporal de sanciones a Irán hasta el 21 de agosto ha permitido que buques de esa bandera reanuden sus exportaciones, pero el tránsito comercial neutral sigue siendo mínimo.
La normalización plena, coinciden analistas en los mercados energéticos globales, dependerá de la limpieza de minas, un proceso que podría demorar semanas. Mientras tanto, la prima de riesgo geopolítico se ha reducido, aliviando la presión sobre las economías importadoras de energía en América Latina y Europa, pero la fragilidad del alto el fuego y los mensajes contradictorios mantienen a los operadores en vilo. El próximo hito será la evolución de las conversaciones en Suiza y la efectiva reanudación de las exportaciones de crudo del Golfo Pérsico hacia los mercados asiáticos, prevista para principios de agosto.
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