
Europa advierte a Trump que un acuerdo nuclear superficial con Irán podría consolidar su programa armamentístico
En la cumbre del G7 en Evian, los líderes europeos expresaron su temor de que el pacto preliminar no impida el avance del arsenal nuclear y de misiles de Teherán, y exigieron claridad sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.
La cumbre del Grupo de los Siete, que reúne desde el lunes a los mandatarios de las principales economías occidentales en la localidad francesa de Evian-les-Bains, a orillas del lago Lemán, ha estado marcada por un clima de escepticismo europeo frente al optimismo de Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó al encuentro impulsado por el anuncio de un acuerdo preliminar con Irán para poner fin al conflicto bilateral, firmado de manera virtual el domingo, y aseguró que el pacto «traerá consigo grandes éxitos». Sin embargo, sus aliados transatlánticos abordaron la cuestión con una mezcla de franqueza y profundidad durante la cena de trabajo del lunes, que se prolongó por casi dos horas, y dejaron claro que una solución superficial podría resultar contraproducente.
Desde la óptica de Bruselas y las capitales europeas, la principal inquietud radica en que un entendimiento provisional y carente de mecanismos de verificación robustos termine por legitimar y consolidar los programas nuclear y de misiles balísticos de Teherán, en lugar de desmantelarlos. El presidente francés, Emmanuel Macron, subrayó que la prioridad es alcanzar un acuerdo «sólido, serio y definitivo». Los líderes del Viejo Continente también manifestaron su perplejidad ante la velocidad con la que se ha negociado el texto —cuyo contenido no se ha hecho público— y, sobre todo, ante la falta de una hoja de ruta clara para la reapertura del estrecho de Ormuz, un corredor marítimo vital para el suministro energético mundial. Funcionarios europeos señalaron que las respuestas de la delegación estadounidense sobre los plazos y las condiciones para el dragado de minas en esa vía han sido contradictorias, lo que alimenta la desconfianza.
Washington, por su parte, intentó proyectar una imagen de determinación y pidió a sus socios europeos que contribuyan a las tareas de remoción de explosivos en el estrecho una vez que cesen las hostilidades. No obstante, la ausencia de un texto público y la premura con la que se ha alcanzado el entendimiento generan dudas sobre su solidez. Analistas en Oriente Medio advierten que un pacto que no aborde de raíz la capacidad de enriquecimiento de uranio y el desarrollo de vectores balísticos podría repetir los errores de negociaciones anteriores, dejando a Irán con una infraestructura estratégica intacta y susceptible de ser reactivada en cualquier momento.
La agenda de la cumbre no se limitó a la crisis iraní. Los líderes europeos también presionaron a Trump para que reconsidere su estrategia respecto a Ucrania, en un intento por alinear posiciones ante un tablero geopolítico cada vez más fragmentado. La coincidencia de ambos asuntos en la mesa de Evian refleja la preocupación de las capitales europeas por un posible giro unilateral de Washington que debilite los marcos de seguridad colectiva construidos durante décadas.
El desenlace de estas conversaciones tendrá repercusiones que trascienden el ámbito diplomático. Para economías altamente dependientes del comercio marítimo y de la estabilidad de los precios del crudo, como varias latinoamericanas, la normalización del tránsito por Ormuz es una variable crítica. El reto para la comunidad internacional será transformar un optimismo inicial en un entramado de compromisos verificables que impida que el alivio inmediato se convierta en una amenaza estratégica a largo plazo.
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En la cumbre del G7 en Evian, los líderes europeos pondrán a prueba a Trump, advirtiendo que un acuerdo provisional superficial con Irán corre el riesgo de afianzar los programas nuclear y de misiles de Teherán. También le instarán a reconsiderar su estrategia sobre Ucrania. La reunión se considera una prueba de la disposición de Trump a escuchar a sus aliados.
Durante una cena de dos horas en la cumbre del G7, los líderes mantuvieron debates francos y profundos sobre el acuerdo con Irán. Funcionarios europeos expresaron preguntas pendientes, especialmente sobre el calendario para reabrir el estrecho de Ormuz al transporte marítimo comercial, sobre el cual las respuestas estadounidenses han sido variadas.
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