
La infraestructura de recarga se acelera en América Latina y Oriente Medio mientras Asia redefine su rol exportador
Brasil e Israel impulsan la transparencia y expansión de puntos de carga públicos, Indonesia bate récords de exportación de vehículos y Japón se prepara para regular el reciclaje de baterías, en un mercado global que avanza a distintas velocidades.
La expansión de las redes de recarga para vehículos eléctricos se ha convertido en un termómetro clave del ritmo de adopción en los mercados emergentes. En Brasil, el número de tomadas públicas creció un 20,9% en apenas tres meses, hasta superar las 25.000 unidades, con un avance aún más pronunciado de los conectores rápidos de corriente continua, que se dispararon un 32,8% en el mismo período. Desde São Paulo, los analistas del sector interpretan este salto como el ingreso a una nueva fase de la electrificación, donde la infraestructura comienza a seguir el pulso de las matriculaciones. En paralelo, el parlamento israelí aprobó una normativa pionera que obliga a los operadores de estaciones de carga a volcar datos en tiempo real a una base centralizada de consulta pública, una medida diseñada para disipar la llamada “ansiedad de autonomía” que aún frena a muchos conductores en un país donde ya circulan más de 300.000 eléctricos.
El dinamismo de la demanda se refleja con nitidez en el Sudeste Asiático. Indonesia, que en mayo registró una caída intermensual de las ventas mayoristas de híbridos del 7,1%, acumula sin embargo un crecimiento interanual del 49,7% en ese segmento, con los modelos japoneses dominando el ranking. Más revelador resulta el desempeño de los eléctricos puros: el Jaecoo J5, un SUV de origen chino, lideró el mercado con casi 3.000 unidades en un solo mes, mientras BYD anunció que ya ha entregado más de 91.000 vehículos en el país. Este apetito interno contrasta con la vocación exportadora de la industria indonesia, que en mayo despachó 47.560 unidades completamente ensambladas, un récord mensual que eleva el acumulado de 2026 a 207.222 vehículos y consolida al archipiélago como base productiva regional, al tiempo que las importaciones de unidades terminadas se desplomaron un 46%.
En América del Sur, la competencia se intensifica con actualizaciones de producto que buscan capturar a un consumidor cada vez más atento a la eficiencia. En Argentina, la renovación del Haval H6 PRO HEV incorporó un lenguaje estético más tecnológico y ya superó las 2.200 unidades comercializadas desde su desembarco, posicionándose entre los SUV híbridos más vendidos. Honda, por su parte, lanzó el nuevo WR-V fabricado sobre la plataforma del City brasileño, con dimensiones ampliadas y un precio de acceso agresivo, mientras que en Brasil Hyundai presentó un i20 de nueva generación con aires de crossover, evidenciando que la región se ha vuelto un campo de pruebas para formatos que luego se expanden a otros continentes.
Sin embargo, el avance de la electrificación también obliga a los gobiernos a anticipar sus externalidades. Desde Tokio, los ministerios de Medio Ambiente y de Economía, Comercio e Industria han concluido un informe conjunto que alerta sobre el volumen de baterías usadas: de unas 50.000 unidades en el año fiscal 2026 se pasaría a 400.000 en 2040. Japón prepara un grupo de trabajo para diseñar un sistema de reciclaje que supere las limitaciones del actual esquema voluntario, una carrera contra el tiempo que observan con atención otros países con flotas eléctricas incipientes. En China, mientras tanto, Hyundai intenta recomponer su posición con el Ioniq V, una fastback de casi cinco metros equipada con batería LFP y 620 kilómetros de autonomía, aunque sus ventas en ese mercado cayeron un 8,9% en mayo, reflejo de la presión que ejercen los fabricantes locales.
El mosaico de señales dibuja un sector en un punto de inflexión. La combinación de infraestructura más capilar, marcos regulatorios para el fin de vida útil de las baterías y el reposicionamiento de las cadenas de producción —con Indonesia como polo exportador y Brasil como laboratorio de diseño— anticipa una segunda fase de la movilidad eléctrica global, menos dependiente de los incentivos fiscales y más anclada en la experiencia del usuario. Para América Latina, el desafío será traducir ese impulso en políticas que integren desde la recarga interoperable hasta el tratamiento de residuos, mientras los fabricantes asiáticos y occidentales dirimen su pulseada en los mercados emergentes.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
2 grupos editoriales · 2 idiomas
En Brasil, la red de recarga pública se expande con rapidez: un 20,9 % más de puntos en tres meses, hasta 25.455, aunque la mayoría son de carga lenta. Los conectores rápidos DC crecen aún más deprisa, un 32,8 %, mientras el mercado intenta seguir el ritmo del auge de ventas de vehículos eléctricos.
En Indonesia, el mercado de vehículos eléctricos está en auge: un nuevo PHEV de DFSK se dispone a desafiar el dominio de Wuling y BYD, mientras que el Jaecoo J5 fue el coche eléctrico más vendido en mayo de 2026. Las exportaciones totales de automóviles made in Indonesia alcanzaron un récord mensual de 47.560 unidades, reflejo de una fuerte demanda mundial.
Artículos relacionados
El FBI frustra un complot con drones y francotiradores contra la Casa Blanca en el cumpleaños de Trump
11 idiomas · 56 medios
DeportesVozinha, el portero de 40 años que paralizó a España y lloró por los ausentes
8 idiomas · 30 medios
GeopolíticaTrump sugiere que Siria se encargue de Hezbollah y tensa la relación con Netanyahu
7 idiomas · 25 medios