
El Reino Unido y Canadá refuerzan sanciones contra la flota rusa de gas natural licuado en la cumbre del G7
Londres y Ottawa anuncian medidas contra buques gaseros y la 'flota en la sombra' de Moscú durante la reunión con Zelenski en Evian-les-Bains, en un intento por asfixiar la maquinaria bélica del Kremlin.
En el marco de la cumbre del G7 que se celebra en la localidad francesa de Evian-les-Bains, el Reino Unido y Canadá anunciaron este martes nuevos y contundentes paquetes de sanciones contra Rusia, con el objetivo declarado de estrangular los flujos financieros que sostienen la guerra en Ucrania. La medida más significativa provino de Londres: el primer ministro Keir Starmer confirmó la imposición de restricciones a 70 nuevas entidades, entre ellas varios buques dedicados al transporte de gas natural licuado (GNL) y un entramado de embarcaciones que operan bajo el llamado 'flota en la sombra'. Se trata de la primera vez que una potencia occidental sanciona directamente a gaseros rusos, una acción que, según el gobierno británico, busca cortar una fuente de ingresos clave para el Kremlin y presionar hasta que 'la maquinaria de guerra rusa se detenga y la paz regrese a nuestro continente'.
Canadá, por su parte, no se quedó atrás. El primer ministro Mark Carney, durante una sesión de trabajo con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, reveló un paquete de 162 objetivos —entre individuos, entidades y buques— que abarca todos los activos de la estructura bélica rusa. Carney subrayó la intensificación de la cooperación bilateral en la producción de drones y reiteró el respaldo a las necesidades expresadas por Zelenski: un 'paquete energético, defensa aérea y más misiles Patriot'. El mandatario ucraniano, visiblemente satisfecho, agradeció el apoyo y enfatizó que 'Rusia no está ganando' y que es necesario empujar a Vladímir Putin hacia el fin del conflicto, que ya supera los cuatro años.
Desde la óptica de Moscú, los nuevos пакеты son interpretados como una escalada simbólica pero de impacto limitado. Fuentes rusas detallan que las sanciones británicas incluyen a los gaseros 'Luch' y 'Cosmos', así como al petrolero 'Merkuriy', a los que se prohíbe el acceso a puertos del Reino Unido, el flete, la asistencia técnica y los servicios financieros. Además, Londres apunta a redes financieras que facilitan la adquisición de tecnología occidental para el complejo militar ruso. Con estas adiciones, el número total de buques vinculados a Moscú y sancionados por el Reino Unido supera los 600, una cifra que evidencia la magnitud del cerco naval. Sin embargo, analistas en Bruselas advierten que la efectividad de estas medidas dependerá de la coordinación con otros miembros del G7 y de la capacidad para cerrar lagunas legales en jurisdicciones menos alineadas.
En América Latina, observadores siguen con atención el impacto indirecto de estas sanciones sobre los mercados energéticos globales. La región, que ha mantenido una postura mayoritariamente neutral frente al conflicto, podría experimentar reconfiguraciones en los flujos de GNL si las restricciones occidentales obligan a Rusia a redirigir sus exportaciones hacia compradores asiáticos, alterando los precios y la disponibilidad para países importadores como Brasil o Argentina. Aunque ningún gobierno latinoamericano se ha sumado a las sanciones, el debate sobre la seguridad energética y la dependencia de los hidrocarburos rusos cobra relevancia en un contexto de transición ecológica y volatilidad geopolítica.
La cumbre de Evian, que reúne a las siete economías más industrializadas del mundo, se perfila como un punto de inflexión en la estrategia de contención contra Moscú. Mientras Zelenski insiste en la necesidad de acelerar el suministro de sistemas antiaéreos y misiles de largo alcance, las potencias aliadas refuerzan el frente económico con sanciones cada vez más quirúrgicas. La pregunta que flota en los pasillos del balneario francés es si esta combinación de presión militar y financiera logrará inclinar la balanza a favor de Kiev antes de que el desgaste político y social erosione la unidad transatlántica.
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El Reino Unido anunció 70 nuevas sanciones contra Rusia, incluidos los buques metaneros, durante la cumbre del G7 en Francia. Las medidas buscan presionar a Moscú para que ponga fin a la guerra en Ucrania.
El Reino Unido está aumentando las sanciones contra Rusia, apuntando a los buques metaneros para detener su maquinaria de guerra, anunció el primer ministro Starmer en la cumbre del G7. Los aliados intensifican la presión sobre Moscú tras más de cuatro años de conflicto.
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