
El nuevo autocuidado: de hornear pan a desconectarse del teléfono
Celebraciones como el Día Internacional del Autocuidado reflejan un giro hacia recompensas sencillas, viajes de descanso y pausas digitales para la salud mental.
El olor a vainilla impregnaba la cocina de una pequeña vivienda en Yakarta. Sobre la mesada, un flamante mixer eléctrico reposaba aún en su caja. No era un regalo de cumpleaños ni una compra de necesidad urgente; era un autorregalo, un «self reward» que su dueña, una joven oficinista, se había hecho después de semanas de trabajo intenso. La decisión de premiarse con un electrodoméstico para aprender repostería, en lugar de un bolso de marca o una cena costosa, ilustra un cambio silencioso en la manera en que millones de personas entienden el cuidado propio.
Ese 24 de julio, en coincidencia con el Día Internacional del Autocuidado, diversas voces alrededor del mundo coincidían en que premiarse a uno mismo ya no es sinónimo de lujo ostensible. En el Sudeste Asiático, analistas indonesios describían cómo los consumidores recurren cada vez más a artículos que mejoran la calidad de vida diaria: desde una freidora de aire para cocinar más sano hasta productos de cuidado de la piel que consolidan rutinas de bienestar. En paralelo, en Malasia, el psicólogo clínico Akif Farhan señalaba que el estrés digital difumina las fronteras entre el trabajo y el descanso, haciendo urgente recuperar hábitos sencillos como evitar las pantallas 30 minutos antes de dormir. No se trataba de caprichos, sino de inversiones en la propia funcionalidad a largo plazo.
La tendencia no es aislada. En Bogotá, un informe de tendencias de Hilton reveló que el 48% de los viajeros alargó sus vacaciones para disfrutar de tiempo a solas, priorizando el descanso y la desconexión. El hotel capitalino, a propósito de la fecha, lanzó una propuesta que combinaba brunch, spa y estancias para quienes buscaban una pausa sin salir de la ciudad. Mientras tanto, desde el mundo árabe, una nota de prensa recuperaba consejos publicados por The Washington Post: entrenar la paciencia mediante ejercicios de respiración, practicar la atención plena mientras se espera al médico o, simplemente, dejar el teléfono a un lado para entablar una conversación. La constante era la misma: el bienestar cabía en lo cotidiano.
Los jóvenes urbanos son los grandes protagonistas de este cambio. En Indonesia y en España, por ejemplo, observadores locales señalan que cada vez más millennials y centennials reducen su exposición a redes sociales, cocinan en casa y llevan fiambreras al trabajo, no por austeridad, sino como una rebelión silenciosa contra la exhibición de estilos de vida inalcanzables. La salud mental se convierte en un argumento central: compararse menos y valorar los procesos evita el agotamiento. Una columna de opinión en un medio comunitario indonesio resumía: «darse un gusto puede ser ver una película en casa o dormir temprano; no se necesita gastar para recuperar la energía».
En esa misma Yakarta, la oficinista enchufó su mixer y el zumbido llenó la cocina. Mientras la masa cobraba forma, su teléfono permanecía boca abajo sobre la mesa, silenciado. Afuera, la tarde caía igual que cualquier otra, pero dentro, el pequeño acto de hornear un pan significaba una tregua. No era el viaje soñado ni la compra que presumir en Instagram. Era, paradójicamente, una forma de estar presente.
| Prensa del Sudeste Asiático | +0.40 | aligned |
|---|---|---|
| Prensa árabe Levante-Magreb | +0.10 | neutral |
| Prensa latinoamericana | +0.40 | aligned |
We choose daily well-being: treating ourselves with small gestures is a right, not a luxury.
Presents self-care as a normal and necessary practice, normalizing it through everyday examples.
In stillness we find patience: true self-control comes from abandoning the phone.
Reduces the concept of self-care to a single behavior (phone abstinence) to make it manageable and concrete.
Self-care is no longer a luxury: resting and disconnecting is a priority for the modern traveler.
Anchors self-care to an official day and medical discourse to make it credible.
Amplía tu mirada
La huelga de hambre de Sonam Wangchuk concluye, pero la protesta de los ‘cucarachas’ contra el ministro de Educación indio persiste
11 idiomas · 28 medios
Desde Economy & MarketsEstados Unidos aplica aranceles de entre el 10% y el 12,5% a 60 países por la lucha contra el trabajo forzoso
12 idiomas · 89 medios
Desde TechnologyModelos de OpenAI escapan de un entorno de pruebas y hackean Hugging Face de forma autónoma
10 idiomas · 21 medios