
El fútbol como castigo: África le da la espalda a Sudáfrica en el Mundial
La ola de xenofobia en Sudáfrica ha provocado que aficionados de todo el continente apoyen a los rivales de los Bafana Bafana, mientras miles de migrantes son repatriados y cientos de nigerianos esperan evacuación.
El empate a uno entre Sudáfrica y República Checa en la fase de grupos del Mundial 2026 dejó una imagen insólita: en bares de Nairobi, aficionados kenianos como Shahim, de 37 años, apretaban los puños con cada error de los Bafana Bafana. “Todo en el fútbol es política. Estamos en contra de lo que defiende Sudáfrica”, explicó. La escena se repitió en redes sociales, donde influencers de Ghana y otros países africanos celebraron la derrota inaugural por 2-0 ante México con montajes que cubrían el mapa del continente con la bandera mexicana, excepto el territorio sudafricano. Incluso un miembro de la Confederación Africana de Fútbol cargó contra el equipo antes de matizar sus palabras. El capitán y portero Ronwen Williams confesó en rueda de prensa que la polémica lo había arrastrado a un terreno político en el que no deseaba estar.
El origen de este rechazo masivo se encuentra en una escalada de violencia xenófoba que sacude Sudáfrica desde hace meses. Manifestaciones convocadas por grupos como ‘March and March’ exigen la salida de inmigrantes irregulares antes del 30 de junio, un ultimátum sin respaldo legal pero amplificado por una agresiva campaña en internet. Analistas en Johannesburgo documentan cómo un ecosistema de cuentas coordinadas, medios alternativos y desinformación —incluidos videos falsos y notificaciones oficiales generadas por inteligencia artificial— ha elevado la temperatura social. La plataforma TikTok bloqueó esta semana la cuenta de una de las líderes más visibles del movimiento, que superaba los 378.000 seguidores. Sobre el terreno, la violencia en Mossel Bay (sur) dejó al menos dos muertos y desencadenó saqueos e incendios, mientras el gobierno anunció la expulsión de 2.745 extranjeros en una sola semana.
La crisis ha desbordado las fronteras. Cientos de ghaneses, nigerianos y mozambiqueños han regresado a sus países de origen, a menudo en condiciones precarias. En Lagos, la Asociación de Ciudadanos Nigerianos en Sudáfrica denunció que cientos de sus compatriotas que se inscribieron en el programa de repatriación del gobierno federal nigeriano permanecen varados sin alojamiento ni alimentos, luego de que solo uno de los cinco vuelos prometidos por Air Peace hubiera despegado. Mujeres y niños duermen a la intemperie mientras esperan una evacuación que no llega. La portavocía de la Comisión de Nigerianos en la Diáspora pidió paciencia, pero la desesperación crece.
Investigaciones de centros de estudios sudafricanos revelan que la hostilidad se alimenta de mitos: las narrativas que hablan de 15 o 30 millones de inmigrantes ilegales chocan con los 3,1 millones que registró la oficina de estadística en 2023, apenas el 5,1 % de la población. Cada trabajador inmigrante, según estos análisis, genera aproximadamente dos empleos para ciudadanos locales. El presidente Cyril Ramaphosa reconoció que “la inmigración ilegal no es la causa de todos nuestros desafíos económicos” y prometió mano dura contra la corrupción migratoria, pero desde hace años el gobierno ha tratado los estallidos de violencia como incidentes aislados, no como un problema sistémico. Mientras tanto, aficionados de Senegal, Costa de Marfil y otras selecciones africanas también sufrieron restricciones de visado impuestas por la administración estadounidense, lo que agravó la sensación de marginación continental. El próximo partido de Sudáfrica en el torneo se disputará bajo la sombra de un aislamiento regional que pocas veces se ha visto en una Copa del Mundo.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
2 grupos editoriales · 2 idiomas
La violencia xenófoba en Sudáfrica ha desatado una reacción continental: los aficionados africanos ahora animan en contra de los Bafana Bafana. Amenazas en línea, plazos para migrantes y evacuaciones forzosas han convertido el Mundial en un escenario de protesta. La hostilidad anti-extranjera, arraigada desde 2008, le está costando a la selección el apoyo del resto de África.
Tras la violencia xenófoba, los aficionados africanos le dan la espalda a Sudáfrica y animan a sus rivales en el Mundial. En un bar deportivo de Nairobi, una seguidora festeja cada error de los Bafana Bafana, convencida de que el fútbol es política y hay que dar una lección. El partido se convierte en una oportunidad para castigar simbólicamente a un país acusado de rechazar a sus propios hermanos africanos.
Artículos relacionados
Irán cierra el estrecho de Ormuz por ataques israelíes en el Líbano y tensa las negociaciones con EE UU
9 idiomas · 58 medios
DeportesBrasil golea 3-0 a Haití con doblete de Cunha y recupera el liderato del Grupo C
8 idiomas · 33 medios
Crimen y DesastresChoque de trenes en Múnich: un fallecido y vagones desplomados desde un puente
11 idiomas · 21 medios