
El avance chino en robótica y drones desata respuestas militares en la región
Pekín prueba sistemas aéreos, navales y humanoides mientras Washington, Tokio y sus aliados rediseñan sus estrategias de defensa y contención.
China está poniendo a prueba una nueva generación de sistemas autónomos, desde enjambres de drones de combate hasta robots humanoides y misiles hipersónicos rasantes, multiplicando las señales de un salto tecnológico que altera los cálculos de seguridad en el Pacífico. El vehículo aéreo no tripulado Jiu Tian, desarrollado por la estatal AVIC, ha sido presentado como una “nave nodriza” con capacidad para lanzar hasta 100 drones de ataque y un alcance superior a los 7.000 kilómetros; su primer vuelo está previsto para mediados de 2025. De forma paralela, el diario South China Morning Post informó del estreno del primer robot pesquero inteligente de calamar, probado en un buque científico en el Pacífico noroccidental, mientras equipos de investigación chinos exploran misiles hipersónicos capaces de volar a solo unos metros del mar para eludir radares, según reporta la prensa en Pekín.
Frente a esta aceleración, los aliados de Estados Unidos perciben un creciente desfase en sus propios medios de disuasión. Un informe del centro de estudios Hudson Institute, recogido en medios japoneses, advierte de que los bombarderos H-6K y el futuro H-20 furtivo chinos podrían lanzar miles de toneladas de municiones al día contra Japón, explotando rutas sobre el mar del Japón que quedarían fuera del alcance de las defensas terrestres. Para los analistas de Tokio, programas como SHIELD, basados en redes de drones interceptores, resultan insuficientes y urgen a desarrollar una capacidad aérea de largo alcance que neutralice a los bombarderos antes de que disparen sus armas.
Desde Washington, la respuesta se materializa en el seno del acuerdo AUKUS. Los ministros de Defensa de Estados Unidos, el Reino Unido y Australia anunciaron una segunda fase del pacto —menos visible que la relativa a los submarinos nucleares— centrada en vehículos submarinos autónomos. El objetivo, según fuentes oficiales citadas en medios europeos, es desplegar hacia 2027 una red de drones de vigilancia para proteger cables de datos y gasoductos, considerados infraestructura crítica vulnerable a potenciales sabotajes chinos en el Indo-Pacífico.
Estas evoluciones no se limitan al ámbito estrictamente castrense. La participación de dos robots humanoides Tiangong en una carrera de botes dragón en la provincia china de Sichuan, durante las pruebas preparatorias de los Juegos Mundiales de Robótica Humanoide de 2026, exhibió avances en resistencia al agua y coordinación de movimientos que los ingenieros del Centro de Innovación en Robótica de Pekín asocian a futuras aplicaciones domésticas y de rescate. Aunque las autoridades chinas insisten en el carácter experimental y comercial de tales plataformas, la coincidencia temporal de todos estos ensayos refuerza, desde la perspectiva de las capitales occidentales, la percepción de una competencia estratégica en la que la inteligencia artificial y la autonomía de las máquinas difuminan la frontera entre lo civil y lo militar.
El expediente sigue abierto y las próximas citas —el vuelo inaugural del Jiu Tian en los próximos meses, la entrada en servicio de los drones submarinos de AUKUS en 2027 y la cita olímpica robótica de Pekín en 2026— determinarán si la carrera por la supremacía en sistemas no tripulados entra en una fase de despliegue acelerado o si las advertencias de los think tanks se traducen en acuerdos multilaterales de control.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Chinese state media highlights the successful testing of a smart squid fishing robot, emphasizing technological innovation and peaceful applications. The narrative positions China as a leader in unmanned systems for civilian use, contrasting with military-focused coverage elsewhere.
Los medios latinoamericanos informan sobre el nuevo dron militar chino llamado 'Diosa de la Guerra' y también cubren robots humanoides en una carrera de botes, mezclando asombro con preocupación. El encuadre sugiere una mezcla de admiración tecnológica y cautela sobre las implicaciones para los equilibrios de poder regionales.
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