
Cuando la música y el fútbol chocan: el homenaje a Rosalía que nunca sonó en Córdoba
La cancelación de un tributo sinfónico en Argentina expone las ondas de choque de un simple gesto digital en plena resaca mundialista.
El Museo Metropolitano de Arte Urbano de Córdoba difundió en sus redes un aviso lacónico pero elocuente: el concierto sinfónico que recorrería la evolución artística de Rosalía quedaba suspendido “por razones ajenas a la organización y en resguardo de los artistas”. Durante meses, una treintena de músicos locales había ensayado un repertorio que fusionaba flamenco, pop, electrónica y orquestaciones para homenajear a la cantante catalana. Pero en cuestión de horas, el proyecto se desmoronó bajo un alud de mensajes de odio llegados desde las mismas redes que, pocos días antes, habían celebrado el anuncio del espectáculo.
El detonante había sido un gesto casi automático en las plataformas digitales. Al filo de la final del Mundial 2026, la exactriz libanesa-estadounidense Mia Khalifa —convertida en una celebridad de internet y en una voz estridente contra la selección argentina— publicó un video con la canción “La Perla” de Rosalía y un texto que celebraba la derrota albiceleste utilizando el doble sentido de la palabra “perla”, que en España alude coloquialmente a una persona conflictiva. La artista, al ver su tema, reposteó sin leer el mensaje, según explicó después. La reacción en Argentina fue inmediata: miles de seguidores interpretaron el gesto como una adhesión a la burla y desencadenaron una campaña de cancelación que pronto desbordó lo virtual.
El episodio no puede desligarse de la carga simbólica que el fútbol arrastra en el imaginario argentino. La derrota por 1-0 ante España en el MetLife Stadium de Nueva Jersey había dejado una herida abierta, agravada por una cascada de mensajes “antiargentinos” en redes que, según analistas locales, buscaban tensionar el orgullo nacional. Rosalía pidió disculpas con una bandera argentina y tres emojis llorando: “Le di a compartir porque sonaba La Perla y ni leí lo que ponía, mala mía. Perdón”. En España, algunos seguidores recordaron que el término no tiene la misma connotación ofensiva que se le atribuyó y que la canción describe a un personaje manipulador. Pero el malestar ya había echado raíces.
Las ondas de choque se propagaron más allá del museo cordobés. Empresas de traslado que cubrían las rutas desde el conurbano bonaerense hasta el Movistar Arena cancelaron sus servicios, mientras decenas de compradores intentaban sin éxito devolver sus entradas. La ticketera del estadio se amparó en un plazo de diez días tras la compra para rechazar reembolsos, pero voces como la de la periodista Marina Calabró recordaron que la normativa argentina de defensa del consumidor podría favorecer a los solicitantes. El actor Oscar Martínez calificó el acto de “un moco tremendo” y el conductor Ángel de Brito reclamó la cancelación de los conciertos. Por contraste, desde el rock argentino, Gastón Sardelli de Airbag salió en defensa de Rosalía al considerar que se trataba de una “sobrerreacción”, aunque horas más tarde borró su tuit al ver que sus palabras alimentaban más polémica: “prefiero no darles $$$”, escribió, refiriéndose a quienes monetizan el conflicto.
Con los cuatro conciertos en Buenos Aires aún confirmados para el 1, 2, 4 y 6 de agosto, la cantante ha intentado apaciguar los ánimos con una escueta contraimagen: una historia de Instagram con un corazón sobre fondo blanco y la frase “Solo tengo amor por Argentina”. Mientras, un espacio de mediación en X entre fans de ambos países derivó en insultos y en la exhibición de viejas heridas económicas, un recordatorio de que, en la cultura digital, un clic puede resonar como un tambor de tormenta mucho después de que la música haya cesado.
| Prensa latinoamericana | −0.70 | critical |
|---|---|---|
| Prensa europea continental | −0.20 | neutral |
The Latin American press frames the episode as a national affront: Rosalía shared an offensive video after Argentina's World Cup defeat, sparking a furious backlash. Argentine media voice the disappointment and anger of fans, highlighting practical consequences like cancelled shuttle services and tribute events, and emphasizing that the singer apologized but the damage is done.
Rosalía made a mistake in a video, but the Argentine reaction seems disproportionate; her concerts remain scheduled.
The report remains impartial and downplays the event's magnitude, contrasting concrete facts (confirmed concerts) with the emotional response.
Details of the video content and the football rivalry context are not explored, reducing the controversy to a simple incident.
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