
Vance anuncia avances con Irán, pero Teherán niega haber asumido nuevos compromisos nucleares
El vicepresidente estadounidense afirmó que Irán permitirá el regreso de inspectores de la OIEA, mientras el portavoz de la cancillería iraní desmintió cualquier acuerdo al respecto y subrayó que la relación con el organismo sigue los procedimientos vigentes.
El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, declaró el lunes desde el complejo suizo de Bürgenstock que la primera ronda de conversaciones directas con Irán había sentado “una base muy sólida” para un acuerdo definitivo. Según la exposición del funcionario estadounidense, Teherán aceptó invitar nuevamente a los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), un mecanismo para mantener abierto el estrecho de Ormuz y la creación de una “célula de desconflicto” para supervisar el alto el fuego en Líbano. Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, afirmó ante medios estatales que no se negoció la cuestión nuclear ni se aceptó ningún nuevo compromiso, y que cualquier modificación en la relación con la OIEA requeriría la aprobación del Parlamento iraní.
Las posiciones expuestas por ambas partes reflejan la fragilidad del proceso. Desde Washington se presentó el eventual retorno de los inspectores como “el primer paso hacia la desnuclearización permanente” y se vinculó a la verificación del material enriquecido que Irán dejó de mostrar al organismo desde los bombardeos de junio de 2025. La delegación estadounidense también propuso descongelar activos iraníes para que, con supervisión catarí, se destinen a la compra de soja, maíz y trigo estadounidenses. Por su parte, fuentes en Teherán insistieron en que las discusiones formales sobre un acuerdo nuclear definitivo solo comenzarán tras la implementación de puntos del memorando de entendimiento firmado la semana anterior, entre ellos la liberación de fondos y exenciones para la venta de petróleo. Los mediadores —Pakistán y Catar— calificaron el ambiente de “positivo y constructivo” y anunciaron una hoja de ruta hacia un pacto final en un plazo de sesenta días, con la instalación de un comité de alto nivel para la supervisión política.
El diálogo se desarrolló en un contexto regional volátil. El estrecho de Ormuz, vía crucial para el tránsito mundial de hidrocarburos, fue reabierto tras semanas de bloqueo iraní, lo que según Vance ya se tradujo en una baja de los precios del petróleo y el gas. En Líbano, donde los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá pusieron a prueba la tregua, se reportó una calma relativa desde el sábado, aunque el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reiteró que sus tropas permanecerán en el sur libanés con plena libertad de acción. El Departamento del Tesoro estadounidense emitió una licencia de sesenta días que suspende sanciones al crudo iraní, mientras en el Congreso en Washington crecían las voces republicanas que cuestionan la arquitectura del entendimiento, en particular el destino de los fondos de reconstrucción y la falta de garantías sobre el programa balístico de Teherán.
Las conversaciones técnicas continuarán durante la semana en el mismo enclave suizo, con equipos encabezados por el viceministro iraní Kazem Gharibabadi y los enviados estadounidenses Jared Kushner y Steve Witkoff. La célula de desconflicto para Líbano, calificada por el canciller iraní Abbas Araghchi como “la primera prueba real” del proceso, deberá articularse con las autoridades libanesas y los actores regionales. Mientras tanto, la discrepancia sobre el alcance de los compromisos nucleares deja abierta la incógnita de si el regreso de los inspectores de la OIEA se materializará en los términos anunciados por Vance o quedará supeditado a la evolución de las negociaciones y a la validación del legislativo iraní.
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El vicepresidente estadounidense anunció que Irán aceptó permitir el regreso de los inspectores del OIEA, presentándolo como un paso importante. Sin embargo, Teherán negó de inmediato haber discutido inspecciones, dejando al descubierto una brecha entre la narrativa estadounidense y las declaraciones iraníes. La prensa latinoamericana recoge ambas versiones, sembrando dudas sobre el progreso real.
El vicepresidente Vance declaró que se había sentado una base sólida para un acuerdo final, con Irán aceptando readmitir a los inspectores nucleares. Desestimó las quejas iraníes como 'amenazas y lloriqueos', enfatizando que EE.UU. avanza en las conversaciones técnicas y los mecanismos para los activos congelados. El tono es de un optimismo decidido, dejando de lado las objeciones de Teherán.
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