
Asteroide 1997 NC1: un sobrevuelo cercano y seguro este fin de semana
La roca espacial, de hasta 1,65 km de diámetro, pasará a 2,6 millones de kilómetros y será visible con telescopios pequeños, mientras las agencias refuerzan la vigilancia planetaria.
El asteroide (152637) 1997 NC1, un cuerpo rocoso de entre 750 y 1.650 metros de diámetro, realizará este sábado 27 de junio su máxima aproximación a la Tierra en cuatro siglos. A las 11:14 UTC se situará a unos 2,56 millones de kilómetros —más de seis veces la distancia lunar—, una trayectoria que la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA califican como completamente segura. El objeto, descubierto en 1997 por un sistema de rastreo en Hawái, no volverá a acercarse tanto hasta 2133.
Observadores en ambos hemisferios podrán seguir el paso con binoculares potentes o telescopios pequeños. En el hemisferio norte, la madrugada del 26 al 27 de junio ofrece las mejores condiciones, mientras que en América del Sur la ventana se abre la noche del 27 al 28, cuando el asteroide se desplace hacia constelaciones australes como Ofiuco. A pesar de su tamaño —comparable al doble del Burj Khalifa—, desde la Tierra se verá solo como un tenue punto de luz de magnitud 10, similar a Neptuno, que se desplazará lentamente contra el fondo estrellado.
El evento concentra la atención de las oficinas de defensa planetaria. Juan Luis Cano, de la ESA, recordó que un sobrevuelo tan cercano de un objeto de este tamaño “solo ocurre cada pocos años”. Aunque no existe riesgo de impacto, los científicos aprovechan la ocasión para refinar modelos orbitales y estudiar la composición de estos cuerpos. En paralelo, la NASA mantiene bajo vigilancia al asteroide 2024 YR4, de entre 40 y 90 metros, cuya probabilidad de impacto el 22 de diciembre de 2032 se sitúa por encima del 1 %, umbral que activó los protocolos internacionales de notificación sin que ello implique una amenaza inminente.
El seguimiento de objetos cercanos a la Tierra se ha intensificado en los últimos años. La comparación con el bólido de Cheliábinsk (2013), que con apenas 20 metros dejó 1.491 heridos, ilustra el potencial destructivo incluso de cuerpos modestos. En ese contexto, la comunidad científica también monitorea un evento singular: la etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX, de unas cuatro toneladas, se dirige hacia un impacto contra la superficie lunar previsto para agosto de 2026, cerca del cráter Einstein. Aunque la incertidumbre sobre el lugar y la visibilidad del choque persiste, la NASA ha invitado a astrónomos aficionados a participar en su observación a través del programa Impact Flash.
El próximo hito para la defensa planetaria será la actualización de los datos orbitales de 2024 YR4 en el sistema Sentry, a medida que nuevos telescopios terrestres refinen su trayectoria. Mientras, el paso de 1997 NC1 servirá como un recordatorio de que el Sistema Solar sigue siendo un entorno dinámico que exige vigilancia constante.
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