
Trump anuncia que Apple e Intel fabricarán chips en Estados Unidos y las acciones se disparan
El presidente estadounidense reveló en Truth Social un acuerdo preliminar para que Intel produzca semiconductores de Apple, diversificando así la cadena de suministro más allá de Taiwán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sacudió los mercados tecnológicos al anunciar en su red Truth Social que Apple ha accedido a colaborar con Intel en el diseño y la fabricación de chips en territorio norteamericano. La declaración, realizada en la madrugada del jueves 18 de junio, provocó un salto inmediato de las acciones de Intel de hasta un 10% en las operaciones previas a la apertura de Wall Street, alcanzando picos de 133,82 dólares, según datos de Nasdaq. El movimiento confirma, según Trump, un giro estratégico para reconstruir la industria de semiconductores estadounidense, aunque ni Apple ni Intel han confirmado oficialmente el pacto. El Wall Street Journal ya había adelantado en mayo que ambas compañías mantenían negociaciones desde hacía más de un año para un acuerdo preliminar de fundición.
Desde la óptica de los mercados asiáticos, la posible alianza representa un paso significativo en la diversificación de la cadena de suministro de Apple, que actualmente depende de forma abrumadora de la taiwanesa TSMC. Las líneas de producción más avanzadas de TSMC están saturadas por la demanda de fabricantes de chips para inteligencia artificial como Nvidia y AMD, lo que ha llevado a Apple a buscar capacidad adicional. Trump enmarcó el movimiento en una narrativa de soberanía tecnológica, culpando a "presidentes estúpidos" que permitieron que "Taiwán y otros robaran nuestras fábricas de semiconductores". Analistas en São Paulo y Nueva Delhi interpretan esta retórica como un intento de capitalizar políticamente la relocalización de manufactura crítica, en un contexto de tensiones geopolíticas persistentes en el estrecho de Taiwán.
El anuncio se produce después de que el Gobierno estadounidense adquiriera en 2025 una participación del 10% en Intel, mediante la conversión de 8.900 millones de dólares en subsidios no desembolsados del Chips Act en capital accionarial. Trump afirmó haber "ayudado a Intel" y mencionó que la compañía también ha cerrado acuerdos de fundición con Nvidia y con TerraFab, el proyecto de Elon Musk. Observadores en Washington y desde círculos financieros rusos advierten sobre posibles conflictos de interés, dado que el Estado es ahora accionista de una empresa que compite con otros fabricantes y que recibe contratos gubernamentales. La portavocía de Intel se limitó a señalar que no comentaría "sobre un posible acuerdo Apple-Intel", mientras Apple guardó silencio.
El repunte bursátil de Intel refleja el optimismo de los inversores ante la perspectiva de que la compañía se convierta en un nodo clave de la cadena de suministro de Apple, tradicionalmente dominada por TSMC. En medios brasileños y del Golfo se destaca que, de concretarse, la asociación no solo aliviaría la presión sobre las fundiciones taiwanesas, sino que también reforzaría la posición de Intel en el competitivo mercado de la fabricación por contrato. Sin embargo, analistas europeos matizan que la materialización del acuerdo dependerá de la capacidad de Intel para cumplir con los exigentes estándares de Apple en nodos avanzados, un terreno donde TSMC mantiene ventaja tecnológica.
A largo plazo, la jugada podría reconfigurar el mapa global de los semiconductores. Si Intel logra integrar a Apple como cliente de fundición, se consolidaría un polo manufacturero en suelo estadounidense que reduciría la dependencia de Asia, en sintonía con las políticas de reshoring impulsadas tanto por Washington como por Bruselas. Para América Latina, cuyas economías son importadoras netas de tecnología, una cadena de suministro más diversificada podría traducirse en mayor estabilidad de precios y disponibilidad de dispositivos, aunque los beneficios tangibles tardarán en materializarse. Mientras tanto, los mercados seguirán atentos a cualquier confirmación oficial que transforme el anuncio presidencial en un contrato vinculante.
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Trump anunció que Apple trabajará con Intel para fabricar chips en Estados Unidos, una medida que permitiría a la empresa diversificar la producción actualmente concentrada en TSMC en Taiwán. Las compañías aún no han confirmado el acuerdo, pero la noticia se considera un paso pragmático hacia la reducción de la dependencia de proveedores extranjeros.
Trump anunció que Apple se unirá a Intel en la producción de chips en EE.UU., convirtiéndose en el socio más reciente después de Nvidia y Terafab de Elon Musk. El gobierno estadounidense, que posee el 10% de Intel, apoya activamente a la empresa. El acuerdo aún no ha sido confirmado.
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