
E5 y Rutte sincronizan estrategia ante cumbre de la OTAN en Ankara bajo presión de Washington
La reunión de Berlín y el encuentro en la Casa Blanca buscan alinear posiciones sobre gasto militar y apoyo a Ucrania antes de la cita de julio en Turquía.
El 24 de junio, los líderes del formato E5 —Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia— se reunieron en Berlín mientras el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, era recibido en Washington por el presidente Donald Trump. Ambos movimientos diplomáticos, conectados por videoconferencia, constituyen la preparación inmediata de la cumbre de la Alianza prevista para el 7 y 8 de julio en Ankara, donde se evaluará el cumplimiento de los compromisos de gasto en defensa y el reparto de cargas entre los aliados.
En la capital alemana, el canciller Friedrich Merz planteó que la cita de Ankara debe enviar a Moscú una señal de que el respaldo europeo a Ucrania no cede y que es momento de entrar en negociaciones de paz. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, defendió un enfoque multidimensional de la seguridad que incluya ciberseguridad, protección de infraestructuras críticas y control de fronteras, y subrayó la necesidad de reforzar el pilar europeo dentro de la OTAN. El presidente francés, Emmanuel Macron, vinculó el aumento de los presupuestos militares europeos de los últimos años con una mayor capacidad de disuasión colectiva. Desde la óptica de Bruselas, el formato E5 busca un mínimo común denominador que evite fracturas en Ankara, especialmente ante la exigencia estadounidense de que los europeos asuman más responsabilidad en su propia seguridad.
En Washington, Rutte defendió la estrategia de Trump frente a Irán y calificó de “aislados” los casos de países que negaron derechos de sobrevuelo o uso de bases para operaciones vinculadas al conflicto. El secretario general adelantó que presentará cifras de aumento del gasto aliado que describió como “enormes”, en un intento por aplacar las críticas del Pentágono. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, había anunciado una revisión de seis meses del despliegue de tropas estadounidenses en Europa y reprendido a los aliados por “aprovecharse” de la protección común. Según fuentes de la Alianza, la cumbre de Ankara se centrará en verificar el avance hacia la meta del 5% del PIB en defensa y seguridad para 2035, acordada en la cumbre de La Haya de 2024, y en mantener el apoyo a Ucrania.
Italia llegará a Ankara con un gasto estimado del 2,8% del PIB, según Meloni, gracias a la inclusión de partidas de ciberseguridad y tecnologías de doble uso, aunque Roma mantiene su rechazo a adquirir armamento estadounidense para Ucrania mediante el programa Purl de la OTAN y actúa con cautela ante los préstamos del fondo Safe. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anticipó que “muy probablemente” sostendrá un encuentro bilateral con Trump durante la cumbre, lo que añade una dimensión bilateral a una cita que, desde Ankara, se proyecta como una prueba de cohesión. Desde América Latina, el reacomodo de las cargas de defensa en la OTAN se observa como un termómetro de la estabilidad transatlántica, con posibles efectos en las cadenas de suministro y la arquitectura de seguridad global. La cumbre de julio definirá si la Alianza logra conciliar las demandas de Washington con una voz europea más autónoma sin quebrar el vínculo transatlántico.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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El encuentro entre el jefe de la OTAN Rutte y Trump se produce en medio de crecientes tensiones bélicas con Irán, con Washington irritado por la renuencia de los aliados a apoyar las acciones estadounidenses en Oriente Medio y a ayudar a reabrir el Estrecho de Ormuz tras el ataque estadounidense-israelí. Trump ha tachado durante mucho tiempo a la alianza de 'tigre de papel' y el Pentágono está revisando los niveles de tropas en Europa, avivando el temor a un compromiso estadounidense reducido. La narrativa subraya las tensiones transatlánticas y el riesgo de una alianza debilitada.
El secretario general de la OTAN, Rutte, en una entrevista con Fox News, pidió un aumento significativo de la producción de armamento y la reposición de las reservas de municiones a ambos lados del Atlántico. Señaló que el presidente Trump está trabajando en una legislación de adquisiciones de defensa para facilitar la producción conjunta de las empresas aliadas. La atención se centra exclusivamente en la necesidad de la alianza de fortalecer su capacidad militar-industrial, sin referencia a las tensiones geopolíticas más amplias ni a la reunión de Berlín.
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