
Los tres anfitriones del Mundial 2026 se despiden en octavos de final
Estados Unidos, México y Canadá quedaron eliminados antes de cuartos, prolongando una sequía de 28 años sin títulos locales; Argentina y Colombia buscan mantener el honor sudamericano.
La Copa del Mundo de 2026 se quedó sin anfitriones antes de los cuartos de final. Estados Unidos, el último de los tres organizadores en competencia, sucumbió 4-1 ante Bélgica en Seattle, sellando una jornada histórica por lo inédito: nunca antes un Mundial celebrado en tres países había visto a todos sus locales despedirse en la misma ronda eliminatoria. La derrota estadounidense, consumada con goles de Charles De Ketelaere, Hans Vanaken y Romelu Lukaku, se sumó a las eliminaciones previas de Canadá (0-3 frente a Marruecos) y México (2-3 contra Inglaterra), configurando un adiós colectivo que analistas en Norteamérica califican como un golpe al fútbol de la Concacaf.
Canadá, que había hecho historia al superar por primera vez una fase eliminatoria —un 1-0 ante Sudáfrica en dieciseisavos—, chocó contra la solidez marroquí. Azzedine Ounahi firmó un doblete y Soufiane Rahimi sentenció el 3-0, dejando a los 'Canucks' sin opciones pese a un proyecto a largo plazo que la federación canadiense ha blindado con la renovación del técnico Jesse Marsch hasta 2030. México, en el Estadio Azteca y ante más de 80.000 espectadores, ilusionó tras una primera fase perfecta y un triunfo sobre Ecuador, pero la Inglaterra de Jude Bellingham —autor de dos goles en 98 segundos— y Harry Kane, que convirtió un penal con diez hombres, frustró el anhelo de igualar los cuartos de final alcanzados en 1970 y 1986. Estados Unidos, dirigido por Mauricio Pochettino, había despertado expectativas con un arranque contundente (goleada a Paraguay y victoria sobre Australia), pero la jerarquía belga, en medio de la controversia por la habilitación de Folarin Balogun tras una tarjeta roja anulada, desnudó sus limitaciones.
Desde la óptica europea, la eliminación de los anfitriones consolida una tendencia que se remonta a Francia 1998, el último local en ceñirse la corona. En las seis Copas siguientes, ningún organizador repitió la hazaña: Corea del Sur rozó la gesta con un cuarto puesto en 2002, Alemania fue tercera en 2006, Brasil sufrió el 7-1 en semifinales de 2014, y Rusia alcanzó cuartos en 2018. Los peores desempeños correspondieron a Sudáfrica 2010 y Catar 2022, eliminados en fase de grupos. La expansión a 48 selecciones y la coorganización múltiple no quebraron el maleficio; al contrario, la presión local y el nivel de los visitantes, señalan analistas en Bruselas y Madrid, convierten la localía en un arma de doble filo.
Con los anfitriones fuera, el mapa de cuartos de final tiene un marcado acento europeo: Marruecos-Francia, Noruega-Inglaterra, España-Bélgica ya son duelos confirmados. En Sudamérica, la atención se concentra en Argentina y Colombia, que este martes buscan los dos boletos restantes para evitar que la región quede sin representantes. La Albiceleste, vigente campeona, enfrenta a Egipto en Atlanta con la 'Messidependencia' como tema recurrente: Lionel Messi, a sus 39 años, ha anotado siete de los once goles del equipo, pero cuando el balón no pasa por sus pies, el conjunto de Lionel Scaloni luce estático, una sombra del dinamismo mostrado en Catar 2022. Colombia, invicta y sólida bajo el mando de Néstor Lorenzo, arrastra sin embargo un déficit de gol que inquieta a su afición.
Los duelos de octavos que completarán el cuadro son Argentina-Egipto y Colombia-Suiza. El ganador del primer cruce se medirá con el vencedor del segundo en cuartos, desde donde el camino hacia la final del 19 de julio se definirá sin la presencia de ninguno de los tres países que soñaron con hacer valer su casa.
| Prensa latinoamericana | −0.50 | critical |
|---|---|---|
| Prensa africana subsahariana | +0.10 | neutral |
| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
We in Latin America note with bitterness the failure of the three hosts, but place our hopes on Argentina and Colombia to defend the honor of South American football.
The contrast between the host nations' failure and the salvific mission of the South American teams, using the concept of 'honor', makes the narrative emotionally engaging and partisan.
It omits the success of Morocco, an African team, and the refereeing or disciplinary controversies involving the United States.
We Africans celebrate Morocco's victory over Canada, a demonstration of African football's strength, while noting the elimination of the other hosts.
It emphasizes Morocco's role as an African representative that overcame a host nation, creating a sense of continental pride through details of goals and performance.
It omits the historical perspective of eliminated hosts and South American hopes, focusing solely on Morocco's performance.
We in the Atlantic press record the elimination of the three hosts and update the tournament picture, without taking sides.
It adopts a detached, informative tone, presenting facts in chronological order and including controversial details (Balogun) without judgment, to maintain credibility as a neutral source.
It does not provide historical context about the host curse nor emphasize any regional success, limiting itself to essential reporting.
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