
La ONU evacúa a 11.000 marineros varados en Ormuz mientras persiste la pugna por el control del estrecho
La Organización Marítima Internacional inició una operación coordinada con Irán, Omán y Estados Unidos para liberar cientos de buques, pero las diferencias sobre peajes e inspecciones nucleares mantienen abierto el expediente diplomático.
La Organización Marítima Internacional (OMI), agencia especializada de Naciones Unidas, puso en marcha este martes un plan de evacuación a gran escala para más de 11.000 marineros atrapados en el golfo Pérsico. La operación, coordinada con Irán, Omán, otros Estados ribereños, Estados Unidos y la industria marítima, se apoya en dos corredores temporales —uno al norte y otro al sur del esquema de separación de tráfico habitual— y se ejecutará por fases, contactando individualmente a cada buque para asignarle un día de tránsito. Según la OMI, se han obtenido las garantías de seguridad necesarias y se ha verificado la navegabilidad de las rutas, en un movimiento que el secretario general Arsenio Domínguez calificó como “un paso decisivo hacia el restablecimiento de la seguridad marítima”.
El dispositivo de evacuación es consecuencia directa del memorando de entendimiento firmado el 18 de junio entre Washington y Teherán, que abrió el estrecho de Ormuz y previó el levantamiento del bloqueo naval estadounidense en un plazo de 30 días. Sin embargo, las posiciones de las partes revelan fracturas profundas. Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio advirtió en Emiratos Árabes Unidos que “ningún país está autorizado a cobrar peajes o tasas en una vía navegable internacional”, en referencia a la pretensión iraní de imponer costos por el tránsito. Teherán, por boca de su negociador jefe Mohamad Baqer Qalibaf, sostiene que “la administración del estrecho de Ormuz nunca volverá a ser lo que era antes de la guerra”, y junto con Omán ha anunciado el estudio de una gestión conjunta que incluiría “servicios marítimos” y los costos asociados. En paralelo, el presidente iraní Masud Pezeshkian reiteró en Islamabad que su país “nunca negociará sus capacidades defensivas”, mientras la Casa Blanca insiste en que Irán aceptó inspecciones ilimitadas del OIEA sobre sus instalaciones nucleares bombardeadas, extremo que Teherán desmiente.
El tráfico por el estrecho, por donde antes del conflicto transitaba una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas, sigue muy por debajo de los niveles previos a la guerra. Datos de la firma Kpler indican que el lunes cruzaron 39 buques, frente a un promedio histórico de 138 diarios; más de 200 petroleros permanecen a la espera dentro del golfo. Analistas en el Golfo observan que la capacidad de las dos rutas temporales —entre 20 y 30 buques al día— limita la velocidad de la evacuación y mantiene la presión sobre los mercados energéticos, aunque los precios del crudo han cedido desde los picos superiores a 100 dólares por barril registrados durante el bloqueo.
El conflicto armado estalló el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que llevó a Teherán a cerrar de facto el estrecho y generó una acumulación de cientos de navíos mercantes. El memorando de junio, alcanzado con mediación de Pakistán y Catar, abrió una ventana de 60 días para negociar un acuerdo definitivo. Las conversaciones técnicas en Suiza han derivado en la creación de cuatro grupos de trabajo, pero la fragilidad del alto el fuego quedó expuesta por nuevos episodios de violencia en el sur del Líbano, que Irán vincula a cualquier arreglo global. La gira de Rubio por el Golfo y la visita de Pezeshkian a Pakistán confirman que la carpeta diplomática sigue abierta, con la evacuación marítima como primer hecho consumado y la gobernanza del estrecho y el expediente nuclear como nudos por desatar.
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La agencia marítima de la ONU ha comenzado a contactar a los buques para evacuar a 11.000 marineros varados en el golfo Pérsico, tras el alto el fuego entre Irán y Estados Unidos. La operación a gran escala se lleva a cabo en cooperación con los Estados ribereños y con las garantías de seguridad necesarias.
Un plan de las Naciones Unidas está en marcha para evacuar a 11.000 marineros varados a través del estrecho de Ormuz, tras un acuerdo de alto el fuego. La Organización Marítima Internacional ha conseguido garantías de seguridad y está coordinando la operación con Irán, Omán y otros Estados ribereños.
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