
El ejército libanés pide cautela ante el retorno de desplazados tras el alto el fuego
Pese al acuerdo entre Washington y Teherán, persisten los riesgos de violaciones israelíes y municiones sin detonar en el sur del Líbano, mientras miles intentan regresar.
El ejército libanés instó este lunes a los desplazados por el conflicto a posponer su regreso a las aldeas fronterizas del sur, apenas horas después de que se anunciara un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra regional. La declaración militar, difundida por la comandancia, subrayó la necesidad de “retrasar el retorno a las localidades y aldeas del sur” y de acatar las instrucciones de las unidades desplegadas, ante el riesgo de violaciones israelíes y la presencia de municiones sin detonar. Pese a la advertencia, corresponsales de AFP observaron un goteo de familias que, cargadas con colchones y maletas, cruzaban los puestos de control hacia zonas donde las tropas israelíes aún no se han replegado.
El acuerdo, alcanzado tras intensas negociaciones secretas con la mediación del primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif, busca desactivar la guerra que estalló el 2 de marzo, cuando Hezbollah abrió fuego contra Israel en respaldo a Teherán. El Líbano ha sido el escenario más letal de este conflicto colateral: más de 1,2 millones de personas fueron desplazadas por la ofensiva israelí contra el grupo chií, que ha causado miles de muertos. Aunque los términos del pacto no se han revelado en detalle, su anuncio generó una mezcla de esperanza y escepticismo en todo Oriente Medio. Desde Beirut, analistas advierten que la falta de transparencia alimenta la incertidumbre, mientras que en Washington se insiste en que el acuerdo incluye garantías para la estabilidad libanesa.
Israel, sin embargo, ha dejado claro que no retirará sus fuerzas del sur del Líbano de inmediato, lo que contradice las expectativas de un cese total de hostilidades. Las autoridades israelíes señalaron que no se sienten vinculadas por el entendimiento entre Washington y Teherán en lo que respecta a su frente con Hezbollah. Esta postura, sumada a los riesgos de municiones sin explotar que el ejército libanés mencionó explícitamente, configura un panorama de alta volatilidad. Observadores en Bruselas y en las capitales latinoamericanas con tropas en la FINUL —como Madrid, Buenos Aires y Brasilia— siguen con preocupación la evolución, conscientes de que sus cascos azules podrían quedar expuestos a una reanudación de las hostilidades.
A pesar de los peligros, el ansia de volver a casa empuja a muchos desplazados. En el puente de Qasmiyeh, entrada a la castigada región de Tiro, decenas de vehículos cargados con enseres atravesaban los retenes militares; algunos ocupantes hacían la señal de la victoria. La escena refleja la fatiga de una población que ha soportado tres meses de bombardeos y desplazamiento forzado. El ejército libanés, consciente de esta presión, ha optado por una estrategia de contención: no prohíbe el retorno, pero insiste en que se haga de forma escalonada y bajo supervisión militar, priorizando la seguridad frente a la urgencia emocional.
El futuro inmediato depende de la implementación real del alto el fuego y de la capacidad de las fuerzas libanesas para asumir el control del sur, en coordinación con la FINUL. La comunidad internacional, especialmente los países contribuyentes de tropas como España, Francia, Italia y varias naciones latinoamericanas, reclama un mecanismo de verificación robusto que evite que el sur del Líbano vuelva a ser un campo de batalla. Mientras tanto, la población desplazada permanece en un limbo: el acuerdo ofrece una luz de esperanza, pero el eco de las explosiones y la presencia israelí recuerdan que la paz aún no ha llegado a la frontera.
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Las autoridades libanesas advirtieron a los desplazados que no se apresuraran a regresar a las aldeas fronterizas del sur a pesar de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra, mientras Israel dijo que no retiraría sus tropas. El conflicto ha matado a miles y desarraigado a 1,2 millones de personas en el Líbano, el desbordamiento más letal de la guerra más amplia. El ejército citó los riesgos de violaciones y ataques israelíes.
El ejército libanés instó a los desplazados a posponer el regreso al sur, citando peligros inmediatos como violaciones israelíes y municiones sin explotar. El acuerdo entre Estados Unidos e Irán fue recibido con una mezcla de esperanza y escepticismo; algunas familias se preparaban para volver a pesar de que ministros israelíes declararon que no se sienten vinculados por el pacto. El retorno depende ahora de las instrucciones militares, las inspecciones sobre el terreno y la evolución real del acuerdo anunciado.
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