
Aoun condiciona el futuro de Hezbollah a su desvinculación de Irán y defiende las negociaciones con Israel
El presidente libanés advierte que mientras el partido-milicia mantenga su lealtad a Teherán no habrá avances, y ratifica el acuerdo marco con Israel pese al rechazo del grupo chií.
El presidente del Líbano, Joseph Aoun, afirmó este viernes que no dará marcha atrás en la decisión de negociar directamente con Israel, un proceso que, según fuentes de la presidencia en Beirut, busca recuperar por vía diplomática los territorios ocupados, los prisioneros y los cuerpos de los caídos, así como impulsar la reconstrucción del sur del país. En un encuentro con la cúpula del partido Fuerzas Libanesas, Aoun vinculó además la resolución del problema del armamento de Hezbollah a un cambio de lealtad del grupo chií: “Mientras la opción del partido sea iraní, no habrá avances; las cosas se resolverán cuando su opción sea libanesa”, declaró, según recogen medios locales. El mandatario subrayó que la cuestión no puede abordarse por la fuerza, dado que Hezbollah no es solo un arsenal sino también un entorno social, y adelantó que durante su próxima visita a Washington explicará al presidente Donald Trump que el tratamiento de las armas debe hacerse dentro del Líbano, con una estrategia integral y no desde el exterior.
La postura de Aoun choca frontalmente con la dirección de Hezbollah y sus aliados. El secretario general del partido, Naim Qassem, calificó el acuerdo marco de “nulo y sin valor” y reafirmó la continuidad de la “resistencia armada”. El presidente del Parlamento, Nabih Berri, advirtió que el pacto puede fracturar la unidad nacional y aseguró que no se aplicará. Desde el entorno de la presidencia libanesa se interpretan estas críticas como un intento de devolver el expediente libanés a la órbita de Teherán. “Todos los ataques a este proceso nacen del deseo de que el Líbano vuelva a ser una herramienta en manos de Irán”, sostuvo Aoun, quien preguntó por qué el pueblo libanés debe seguir pagando el precio de guerras instigadas desde el exterior.
En el plano militar y diplomático, el jefe del Estado revisó con el comandante del Ejército, general Rodolph Haykal, los preparativos para el despliegue de las fuerzas armadas en las denominadas “zonas piloto” del sur, de las que debería retirarse el ejército israelí de forma simultánea. Aoun reveló que una delegación estadounidense llegará en las próximas horas para discutir con la cúpula militar los detalles de esas áreas, cuyo objetivo original era alejar a las fuerzas israelíes de la ciudad de Nabatiyeh, aunque —según el presidente— las declaraciones de la Guardia Revolucionaria iraní “paralizaron la escena”. En paralelo, Beirut ha enviado un emisario a Teherán, el ministro Michel Mensa, para transmitir un mensaje de Estado a Estado y exigir que se respete ese principio, en un gesto que analistas en la región leen como un intento de marcar límites a la injerencia iraní en un momento de máxima tensión.
El acuerdo marco, alcanzado con mediación de Washington, es considerado por la presidencia libanesa como “el mejor de los posibles” en las actuales circunstancias, aunque no el ideal. Aoun admitió que la vía negociadora tiene un 50 % de posibilidades de éxito, pero insistió en que la guerra ya ha demostrado no devolver la tierra ocupada ni a la población a sus hogares. La ofensiva israelí sobre el Líbano, desatada tras los ataques de Hezbollah en apoyo a Irán, ha causado más de 4.300 muertos, entre ellos 250 niños, según cifras oficiales libanesas. Mientras, la pista paralela de Islamabad entre Washington y Teherán sigue sin avances concretos: Líbano no ha designado aún a su representante en la comisión bilateral, a la espera de que Irán nombre al suyo. El presidente se mostró cautelosamente optimista sobre “pasos positivos sobre el terreno la próxima semana” y confió en que la invitación de Trump a la Casa Blanca dé un impulso al proceso. La evolución del dossier es seguida con atención en capitales como Madrid y Buenos Aires, donde residen nutridas comunidades de la diáspora libanesa.
| Prensa iraní y afín | −0.80 | critical |
|---|---|---|
| Prensa atlántica / anglosfera | +0.70 | aligned |
| Prensa árabe Levante-Magreb | 0.00 | neutral |
Hezbolá y sus aliados denuncian al presidente Aoun por ceder a las presiones estadounidenses e israelíes, poniendo en peligro la resistencia libanesa.
Presentan la medida de Aoun como una traición al legado de la resistencia y como inconstitucional, deslegitimando así el proceso de negociación.
El bloque omite el apoyo interno a la postura negociadora de Aoun y las críticas a los vínculos de Hezbolá con Irán.
El presidente Aoun y sus aliados afirman el derecho del Estado a negociar y critican la lealtad extranjera de Hezbolá.
Presentan a Aoun como la encarnación de la soberanía libanesa, contrastándolo con Hezbolá como un agente extranjero, convirtiendo la negociación en un asunto de identidad nacional.
El bloque omite las objeciones constitucionales de Hezbolá y el apoyo popular a la resistencia.
Actores libaneses tanto pro-Aoun como pro-Hezbolá expresan sus posiciones contrastantes, reflejando el debate interno.
Al presentar ambos lados sin tomar una postura clara, el bloque retrata el tema como un desacuerdo político legítimo dentro del Líbano.
El bloque omite el contexto geopolítico regional y los detalles específicos del acuerdo marco.
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